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Domingo, Octubre 11, 2015
Pues resulta que en Tlaxcala el fantasma del autoritarismo ronda con una presencia incuestionable, recorre los pasillos del Palacio Legislativo local y se introduce en el pensamiento amorfo de varios diputados.
La más reciente decisión autoritaria fue la infringida a los presidentes de comunidad al cercenarles la facultad de votar en las sesiones de los cabildos, sin el menor recato y en lo más oscuro del rincón de las indignidades, un puñado de legisladores eliminaron la participación democrática de la autoridad más cercana a la ciudadanía.
La noticia provocó justificadas reacciones en contra de los congresistas locales, grupos de ciudadanos y mismos presidentes de comunidad hicieron acto de presencia en el recinto legislativo para expresar su rechazo y elevar la voz ante temeraria decisión.
Fueron los diputados del PRI y algunos del PAN quienes afilaron el puñal para propinarle una certera y mortal agresión a la progresiva democracia en que vivía nuestra entidad federativa. Los acuerdos eminentemente facciosos direccionaron tal decisión, nada que ver los intereses colectivos y mucho menos el bienestar de la sociedad.
La intención de volver honoríficos los cargos de presidentes de comunidad y regidores también pulula por las reducidas masas encefálicas de los “dizque” representantes populares.
Alejados de calidad moral y más profesional, los legisladores opuestos a los principios básicos democráticos privilegiaron sus pretensiones voraces de poder mediático. Es evidente la preferencia por blindar sus privilegios sectarios y de confort por el tiempo que resta de la presente legislatura, no hay duda que quieren sacar hasta la última gota presupuestaria y de maldades “legaloides”.
Dentro del PAN se evidencian dos posturas muy claras, una en plena campaña a favor de una legisladora federal con profundos resentimientos personales y de rechazo a la voz popular unánime de ir, en los próximos comicios locales, a una alianza multipartidista. Esa fracción muestra su total malestar en contra del PRD, cuyos diputados han sido marginados de las decisiones torales y la razón se desprende del pavor que invade a ciertos panistas por concretar la alianza a la gubernatura y la cual, al parecer, favorecería al PRD.
La actuación de los legisladores panistas ha dejado de representar el interés ciudadano y se ha convertido en una representación bisoña de alguien con turbulencias egocráticas. Hay que observar las contradicciones de línea política entre la dirigencia nacional del PAN y la local, una muestra el total apoyo a las candidaturas independientes. Mientras la nacional reduce el porcentaje de registro, la local lo eleva con un descaro desequilibrante.
La actitud de los diputados transgresores a la democracia se asemeja a los islamistas extremos, no entienden razones para hacer progresar a una entidad federativa que se encuentra postrada en el atraso y la exclusión social.