OPINIÓN

El Huracán Político

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Domingo, Octubre 25, 2015

La anulación de la elección en Colima, en la búsqueda de la gubernatura de ese estado, marca un episodio más de la insostenibilidad para avalar un fraude electoral repleto de artimañas y de lesión certera a la endeble democracia nacional. El resultado emitido por la autoridad electoral daña una vez más la imagen del PRI, y si le sumamos a ello el evento sangriento del que fue víctima el exgobernador Fernando Moreno Peña de aquella entidad, podríamos señalar contundentemente el indeseable retorno de las balas como medida extrema para saldar cuentas pendientes entre los mismos integrantes de un partido político y/o con otros.

En tiempos pasados, cuando no tenía rival el partido hegemónico, los grupos políticos hacían valer su dominio por la fuerza con ayuda de las armas, ahora con mayor razón, ante la diversidad de opciones partidistas, las contiendas electorales se ven infectadas por animadversiones propias y por la influencia de los grupos criminales. Bajo esas circunstancias la actividad política se vuelve día a día más riesgosa y peligrosa.

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El año venidero estará sumamente robusto en procesos electorales a celebrarse en 13 estados de la República y la efervescencia política ya se detonó, el arranque de la lucha por el poder político en diversas entidades ha sido precipitado por los mismos grupos locales. Tlaxcala no es la excepción y por si fuera poco los periodos de gobierno en gubernatura, diputaciones, presidencias de comunidad y municipales serán de 4 años 8  meses, ingredientes con alta volatilidad para generar disturbios pre-electorales, electorales y post-electorales.

En Tlaxcala ya son varios los meses en los que el tema de una Alianza o Coalición es el referente principal, es clara la complejidad para llegar a un punto definitorio, pero lo cierto e indiscutible es el gran avance registrado para concretar tal propósito.

Existen muchas mesas donde se discuten, analizan y diseccionan infinidad de escenarios ante el proceso sucesorio 2016. El platillo de moda es el asado de renovación de autoridades locales, infinidad de combinaciones suelen aparecer en tales mesas de amenas charlas políticas. El recetario resulta ser muy amplio y, a la vez, harto complejo.

En el trabajo de campo se corrobora la intensa participación de los grupos que a nivel de comunidad han iniciado y, por desgracia, se detecta el enorme descontento provocado por la determinación unilateral, de algunos diputados locales, al retirarles la facultad de votar en los cabildos a las autoridades comunitarias. Esa acción representa una verdadera bomba para todo aquel diputado local que pretenda ser presidente municipal, falta poco para ser testigos de tales manifestaciones populares in situ.

Desde mi óptica considero que sí habrá alianzas, en sus dos presentaciones, por un lado las formales suscritas en documento y con tinta y, por otra parte, las de “hecho” que serán las definitorias en el triunfo electoral.

Todos los partidos políticos, sin excepción, se encuentran multifracturados en sus organizaciones internas. El supremo reto es unir esa infinidad de partecitas y conseguir el mayor consenso posible. Como activista pro-aliancista espero impere la cordura y voluntad política para obtener una victoria colectiva y cuya patente la ostente la sociedad tlaxcalteca.

 

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