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Domingo, Octubre 18, 2015
El Congreso del estado de Tlaxcala es representado, en su mayoría, por una banda de pillos y estafadores que como nunca han hecho de ese recinto una gran carpa. De inauditos pueden calificarse varios actos que han protagonizado los flamantes representantes populares.
Al parecer Tlaxcala es una maravilla en materia de transparencia y rendición de cuentas, con una facilidad y sin análisis aprueban a diestra y siniestra las cuentas públicas de ayuntamientos y dependencias del Ejecutivo local. En segundos dan por “buenos” los estados financieros de los distintos entes fiscalizables, no hay el más mínimo error en esos mamotretos de números y facturas. La pregunta sería: ¿si no hay incorrecciones, por qué no hay desarrollo?, es evidente que la infraestructura rural y urbana no tiene los avances exigibles de nuestros tiempos. La pobreza es cada vez más preocupante, las familias se encuentran en situación adversa en su entorno y en su propio hogar.
Soy un convencido de que el problema no son las instituciones, el problema radica en las personas que ocupan esos espacios por el periodo constitucional pactado a través del voto ciudadano. El CINISMO es tan, pero tan grande que únicamente viendo los hechos se puede constatar el delirio que padecen ciertos “políticos”. Como verdaderos integrantes de pandillas, asumen posturas fuera de toda legalidad y hacen cada circo, maroma y teatro denigrando cada vez más a la política y a los políticos.
Ahora resulta que la ley se acomoda para cuestiones de tipo eminentemente personal, de ahí un diputado de la jurisdicción del distrito que incluye al municipio de Calpulalpan, como verdadero “NACO”, le fue concedido, por mayoría, la posibilidad de ser Presidente de la Mesa del Congreso para celebrar la anexión de la comuna ya citada y poder congraciarse ante su pueblo, es decir, como una verdadera quinceañera al ser presentada ante la sociedad.
Se tiene el antecedente que el edificio del Instituto Tlaxcalteca de la Cultura (ITC) ha sido habilitado para fiestas particulares, ahora también el Congreso local es parte de ese inventario para festividades de glamour y eventos VIP. No tarda que veamos a ciertos diputados alquilándose con propósitos de “chambelanes” o realicen coreografías estilo Menudo para una que otra tertulia.
No olvidemos los “errores de dedo” que tanto han perjudicado el arranque del Instituto Tlaxcalteca de Elecciones (ITE), y cuyas culpas eran y son de todos menos de los diputados. No hay la menor duda que en el transcurso del proceso electoral se asomarán más dislates legislativos originados por uno que otro “congresista” iluminado.
Las instituciones han entrado en un desprestigio total por mujeres y hombres que hacen del poder una forma para solucionar situaciones personales, no existe el mínimo interés de centrarse en los asuntos colectivos. Honorables excepciones destacan entre el fango legislativo local, pero serán más los ridículos que los aciertos protagonizados por los actuales representantes populares.