OPINIÓN

Elecciones, comunicación y opinión pública

Él comal

Lunes, Noviembre 9, 2015

Quisiera iniciar este artículo con una definición de Carl Von Clausewitz, filósofo y militar Alemán, uno de los más influyentes teóricos de la guerra. Que dice:

“La guerra no es simplemente un acto político, sino un verdadero instrumento político, una continuación de las relaciones políticas, una gestión de las mismas con otros medios” Así pues entendemos a la política como la continuación de la guerra por otros medios.   La política es la ciencia del conflicto, en ella siempre hay ganadores y perdedores y por supuesto tensión entre grupos, camarillas partidos o gobiernos y las elecciones no se salvan.

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Las elecciones pueden ser leídas en los mismos términos de una guerra. Desde los objetivos, las estrategias de combate, hasta las tácticas y territorios en que se enfrentan los adversarios.    

Aquí son útiles por igual tzun tzu con "el arte de la guerra", Maquiavelo con "el príncipe", Carl Von Clausewitz con "de la guerra", Gramsci y sus "cuadernos de la cárcel", En las campañas como en la guerra se utiliza toda la información de que se disponga, sea verdadera o falsa y todas las herramientas incluidas las encuestas y los medios.  Todas pesan para realizar contrastes entre los candidatos y lograr el voto a favor. En la campaña como en la guerra el fin es ganar.

Las campañas actuales se han especializado en todas y cada una de sus vertientes pero se han decantado en la comunicación política. Por lo tanto se trata de persuadir, de cambiar conductas, de lograr que se ejerza una acción a favor de un actor político en detrimento de otro.

El ejercicio de la comunicación política es tan complejo como la sociedad misma. Debe ser capaz de comprender, generar y modificar desde el comportamiento cotidiano hasta las más profundas dinámicas socioculturales. Para lograrlo utiliza varias herramientas técnicas, teóricas y científicas en las que participan agentes e intereses privados y públicos. Medios de comunicación, los partidos políticos, las dependencias electorales encargadas de regular la comunicación, las agencias de investigación social, las universidades, los despachos de publicidad y por supuesto las firmas de consultoría política.

La comunicación política y la mercadotecnia electoral constituyen una parte importantísima e indispensable para la vida democrática contemporánea. Sin comunicación no hay política en un régimen democrático. La comunicación es el proceso social por el cual los ciudadanos (ya sea en su papel de electores, de pagadores de impuestos o de simples sujetos de derechos y obligaciones) consolidamos un mismo imaginario sobre lo público.

En el caso de México además de la gran población y la extensión territorial, existen otras condiciones específicas que favorecen la influencia de las campañas mediáticas. En primer lugar casi 50% de la población está considerada por debajo de los niveles de pobreza en las cifras oficiales ( De la Torre, en Renaud 2007) esto se traduce en bajo nivel educativo y una despolitización de la población. Según las cifras definitivas del IFE y ahora INE, el padrón electoral fue de 84,464,713 y la lista nominal 79,454,802 en pasadas elecciones y nuestro país tiene una extensión de casi dos millones de kilómetros cuadrados lo que hace imposible realizar solamente una campaña de tierra eficiente. Además, se encuentra la concentración del duopolio de la televisión abierta en dos grandes corporativos mediáticos televisa y televisión azteca lo que reduce la oferta informativa.

Esto mismo ocurre en las campañas locales. La reducción de los tiempos de campaña constitucional ha propiciado que los candidatos y los partidos políticos que compiten entren en paranoia y empiecen a correr con demasiada anticipación. En Tlaxcala él proceso electoral inicia formalmente el 4 de diciembre. Pero en realidad las y los presuntos    precandidatos tienen más de medio año de haber iniciado su recorrido sin que el arbitro haga algo. Todos sin excepción caen en el supuesto de campañas anticipadas.

Pero algo identifica a todos y a todas. Cometen el error de pensar que aparecer en medios es hacer comunicación política. No hay en ninguna caso comunicación estratégica. Solo balbuceos inconexos que confunden a los probables electores. No hay tema de campaña y al parecer funcionan con ocurrencias. No hay equipos profesionales visibles y todos apuestan a una gran coalición que por sumatoria los lleve al triunfo nadando de muertito.

Al final los perjudicados somos los tlaxcaltecas porque no notamos las campañas de calidad ni a candidatos distintos. Pobre presente y pobrísimo futuro nos depara la competencia si las cosas no cambian.

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