OPINIÓN

La (in) comunicación gubernamental

Él comal

Miércoles, Noviembre 11, 2015

Un actor político destacado en cualquier proceso electoral, para bien o para mal, es el gobierno. Un ente constituyente del estado que se encarga de ejecutar la voluntad popular a través de tres poderes un legislativo, un judicial y un ejecutivo. Sorpresa para muchos. Si. según las leyes mexicanas los tres constituyen el poder público. Los tres hacen el gobierno.

Y los tres tienen la obligación y la responsabilidad de comunicar sus acciones a sus jefes, el pueblo que les paga o quien los elige. Por qué no hay que olvidad que  vivimos en una democracia representativa.

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Algo que se percibe en común en quienes son los encargados de las oficinas gubernamentales de comunicación es una confusión conceptual que trastoca sus trabajo cotidiano. Confunden propaganda con información. Solo baste revisar cualquier administración en sus niveles municipal, estatal o federal  para comprobar que la propaganda no hace buenos gobiernos ni mejora comunicación gobernante gobernado.

Dice Mauricio Collado Martínez que en esa materia la fórmula correcta de la gobernabilidad democrática es: más información y menos propaganda, o dicho de otro modo, más respuestas y menos slogans.

A la ciudadanía se le informa mediante el trabajo de los periodistas, es decir, atendiendo las preguntas que éstos presentan desde la sociedad, o mediante vías institucionales a petición expresa de las personas (ahí están el IFAI hoy INAI y diversos órganos garantes de transparencia), o a través de informes sobre el estado de la nación y de la administración, que se dan a conocer al poder legislativo frente al público, pero no soslayándola o reduciéndola a ver y oír spots de radio y televisión, o divulgando en estos medios “informes presidenciales” mediante la transmisión de actos en escenarios políticamente protegidos donde no asisten los primeros destinatarios de esa información –los legisladores– y su posterior suministro a través de lo que podríamos llamar “dosis homeopáticas”, es decir, cápsulas o spots. “Gobernar” a través de la propaganda es propio de regímenes con tendencias totalitarias, de mandatarios con severo déficit de legitimidad o de líderes ególatras.

En México es necesario desarrollar un sistema de debate público donde las preguntas sobre lo que hace el gobierno sean formuladas desde la sociedad y no desde las consultorías de medios y sus “grupos de enfoque” contratados por el gobierno mismo. Esto, insisto, requiere actuar en dos frentes: uno de ellos lo podemos representar como más INAI, más receptividad y atención al trabajo de los periodistas, así como voluntad genuina de informar al poder legislativo y a la nación sobre el estado de la administración pública.

En tanto que el otro frente estaría constituido por la decisión de acabar de una vez por todas con el sistema de corrupción y excesos asociado con la propaganda gubernamental y el control de medios.

Y que me dice de Tlaxcala donde la versión oficial es la única que prevalece y no existe información de ningún otro actor político que se precie de tener una visión diferente. Los medios en su mayoría trasmiten solo los comunicados del ejecutivo y olvidan la pluralidad y la presencia de otros actores políticos, sociales o de actores no gubernamentales que interactúan en la arena pública como si ellos no importaran.

De la parte institucional fluye solo propaganda. La incomunicación es tal que a pesar de habitar la misma tierra parece que vivimos en mundos paralelos con realidades distintas, donde la realidad la construye socialmente el pueblo con sus malas experiencias con la administración estatal autoritaria y patrimonialista y el ejecutivo y su camarilla  retroalimentados por la experiencia de unos con otros con un comportamiento servil y aplaudidor con el poder. Sin un vínculo que comunique a unos y a otros.

Al quitarle la mediación con  los ciudadanos a los periodistas esto como política de comunicación, también  le quitaron al pueblo la posibilidad de informarse de las cosas públicas. A nadie le sirve un gobierno incomunicado que solo quiere escuchar y leer en los medios aplausos.

Algo queda claro se requiere de cuadros profesionales medios comprometidos con la veracidad y gobernantes sensibles. El pueblo espera las elecciones para participar y cambiar de nueva cuenta el régimen político que en esta ocasión será por 4 años 8 meses solo que en esta ocasión ya podrá haber reelección. Es ahí donde el pueblo puede castigar por malas prácticas gubernamentales claro si no los compran antes.

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