Martes, Noviembre 17, 2015
Vivimos actualmente en la sociedad de la información pero los antecedentes del término, sin embargo, datan de décadas anteriores. En 1973, el sociólogo estadounidense Daniel Bell introdujo la noción de la «sociedad de información» en su libro El advenimiento de la sociedad post-industrial, donde formula que el eje principal de ésta será el conocimiento teórico y advierte que los servicios basados en el conocimiento habrían de convertirse en la estructura central de la nueva economía y de una sociedad apuntalada en la información, donde las ideologías resultarían sobrando.
La noción de "sociedad del conocimiento" (knowledge society) emergió hacia finales de los años 90; es empleada particularmente en medios académicos, como alternativa que ciertos prefieren a "sociedad de la información".
Por supuesto que el término no está exento del debate Manuel Castells prefiere sociedad informática antes que sociedad de la información pero para nuestro tema vale, sociedad de la información.
Los medios de comunicación actúales han permitido que el concepto de aldea global de Macluhan se materialice casi sin darnos cuenta. Las tecnologías de la información y dentro de ellas las redes sociales han creado un meta-lenguaje que hemos aprendido sobre la marcha.
Pero su impacto y la profundidad de sus efectos en la sociedad aún son jóvenes para los estudiosos y pongo algunos ejemplos.
Nadie puede dudar que hubo un impacto en la reformas que algunos países árabes hicieron para que su gobierno cambiara y con ellos los sistemas autoritarios que durante años los gobernaron. En China las redes sociales permitieron la comunicación entre la sociedad para la revolución de los paraguas. En México han sido muy útiles para los movimientos sociales como los 43.de Ayotzinapa.
Pero también funciona para la polarización ignorante y sin sentido de los usuarios de las redes y para ilustrar ello quiero poner un ejemplo reciente, los eventos violentos en Francia.
He leído con respeto y atención las opiniones de solidaridad y apoyo con los heridos y las familias de los fallecidos de Francia. He observado como las redes sociales se han pintado con los colores de este país. He visto también la respuesta de algunos que señalan que nosotros tenemos nuestros hecho de barbarie y nadie dice nada, refiriéndose a Acteal, Ayotzinapa, o Aguas Blancas y descalificando el apoyo a Francia.
Pero creo que es un falso debate que nos aleja de lo importante. Lo importante es que el hombre sigue siendo el lobo del hombre y la práctica permanente nos ha vuelto insensibles, impermeables a los asesinatos, los robos, la violencia en general no creo que sea un asunto de numero tenemos que indignarnos por uno o por un millos de seres humanos muertos.
De igual manera ya sin indignación manifiesta pasamos por las injusticias y la corrupción, el robo de infantes o el tráfico de órganos, las muertes por hambre o por guerra, la trata de personas y cientos de miles de temas que son los que se dan en la humanidad. Valen lo mismo los muertos de Francia que los de México si, pero igual los de cualquier país del mundo.
Hoy a pesar de los avances tecnológicos no podemos olvidar que son herramientas que el hombre se da para facilitar su vida y no para terminar con ella. Sociedad de la información del conocimiento o del saber es lo menos importante, lo vital para es que formamos parte de una especie que se denomina "humana" y hoy el compromiso es que actuemos en congruencia con ella.