Lunes, Noviembre 23, 2015
Andrés Manuel López Obrador es sin duda un añadí al político. Su inteligente posicionamiento lo ha hecho colocarse a la añado de la izquierda "buena" esa que solo busca el bien y no utiliza estrategias de la derecha. Se asume como el caudillo y encamina ya sus estrategias rumbo a la candidatura a la presidencia de México.
Pero también es un hombre irascible que se casa con sus ideas, no admite contradicciones. Se está con él o se está contra el. Es impositivo con sus cuadros políticos y tiene muy a la mano el discurso de traidores para quien quiere ejercer la crítica o él disenso al interior de su instituto político.
Un error más que puede llevarlo a litigar en tribunales se cometió cuando fue ungido como presidente de MORENA, en lugar de buscar la unanimidad o la mayoría fue electo por aclamación.
Una figura propia de otros regímenes pero no de las democracias. Habrá que ver si no ahora dicen que esa forma de elección estaba en sus estatutos.
Por qué el interés de Andrés Manuel en Tlaxcala, simple, necesita una victoria estatal que le permita argumentar su discurso del triunfo. En el D.F ya es una fuerza importante, ganó delegaciones, pero en los estados su aventura inicia.
Por ello ha tomado al estado como estratégico. Es pequeño, tiene cuadros y esta dispuesto a utilizar a la estructura electoral y financiera que tiene en las delegaciones. El estado es una apuesta segura, piensa.
Pero tuvo un problema. No entiende la forma de pensar y actuar de los tlaxcaltecas. No entiende el nivel de politización y compromiso que hay en quienes cuando no hacen guerra construyen flechas. Lo que provocó una ruptura al interior que ya provocó la expulsión de algunos fundadores del partido.
Andrés Manuel conquista en el sentido literal de la palabra y hoy vivimos otra conquista, en esta ocasión política. Es importante recordar que en la pasada elección donde concurrió la presidencial , Andrés Manuel tuvo un efecto tal que algunos sin hacer campaña ganaron una curul por el PRD.
La importancia que le da al estado se manifiesta también en la delegada que pone al frente de los trabajos de su partido. No hay que pensar que es un adversario pequeño por el contrario hay que medir cómo va a jugar en el estado porque viene dispuesto a ser actor y no sólo espectador.