Viernes, Noviembre 27, 2015
Habría que iniciar identificando a los actores políticos en el juego democrático. En principio el ciudadano, este que Integra partidos, vota o se abstiene, es hacia quien va dirigida toda la comunicación política y es el objeto de los deseos de todos los demás actores. Posteriormente los partidos políticos entes de interés social a quienes les pagamos con dinero público las campañas, su salario, su difusión y su trabajo cotidiano. Posteriormente los órganos encargados de arbitrar y organizar las elecciones que también son pagados y muy bien con dinero público y finalmente los tribunales electorales encargados de impartir justicia a quienes por cierto también les pagamos excelsamente con dineros públicos.
Claro está, también son actores los medios de comunicación, los grupos de la sociedad civil, las asociaciones políticas, las iglesias, los poderes económicos y los gobiernos. Si. Todos ellos actúan en mayor o en menor medida tratando de lograr que sus candidatos lleguen al triunfo o influir para que quienes no lo sean pierdan.
La tensión se provoca por la geometría política que sigue tratando de identificar izquierda, centro o derecha. Sin embargo en los hechos se han desdibujado las ideologías identitárias de los partidos políticos con las coaliciones y las alianzas. Además de que las plataformas de gobierno hoy son más pragmáticas que ideológicas.
Así vemos como partidos de derecha enarbolan políticas de gobierno de izquierda, los de izquierda se comportan en la implementación de políticas como si fueran de derecha y los de centro ocupan unas o otras de acuerdo a sus circunstancia.
Por esto es muy normal la confusión de los mensajes y de la participación de los electores en las campañas. Si los candidatos son propuestos para un cargo por un partido y a la siguiente elección por otro y en la que viene por otro diferente, ¿porque los electores no deberían actuar igual?
Al conocer el costo de su voto, pagos por elección en especie o en dinero, él decisión se vuelve esquivo y encarece su costo. Se vuelve más impermeable a la ideología y más vulnerable al interés económico. Si en la elección pasada local dieron entre 500 y 1500 pesos y en la federal pantallas de 2000 a 3000 pesos ¿a cuanto se elevará esta elección con un techo de 170 mil votos? ¿Quién además del gobierno tiene el recurso para ganar la elección?
La llamamos democracia pero en los hechos se ha convertido en una plutocracia. Al grado tal que los partidos piden tres requisitos a sus candidatos: que los conozcan, que tenga estructuras, y que tenga dinero para la campaña.
Ya ningún candidato puede olvidar en su recorrido por su área de elección los utilitarios y ahora el deporte de moda será para los futuros votantes coleccionar el mayor número, sin importar el partido o el candidato.
¡Viva el negocio, perdón la democracia!