Martes, Diciembre 1, 2015
La noción de percepción deriva del término latino perceptio y describe tanto a la acción como a la consecuencia de percibir (es decir, de tener la capacidad para recibir mediante los sentidos las imágenes, impresiones o sensaciones externas, o comprender y conocer algo).
Se dice que en política todo es percepción. Por ello los actores tratan de posicionarse en el roll específico de salvadores. Héroes legendarios que construyen el mito a través de actos cotidianos que quedan en el colectivo como una marca indeleble, en lugar del roll del villano que se olvida menos y se castiga más.
En el caso de los gobierno todos las acciones se califican y descodifican para construir una serie de actos simbólicos que significan o refuerzan significados hasta construir socialmente una realidad. Lo que se percibe es.
Por ello es fundamental que en los informes de actividades haya sedimentos de verdad en el discurso que se construye. En el caso de Mariano González Sarur la cuña de su slogan es cierta "una nueva realidad" que no necesariamente tiene una connotación positiva, por el contrario los receptores la confrontan con su realidad y la decodifican como negativa.
Mala economía nacional que repercute en el bolsillo local y genera una sensación de malestar, inseguridad creciente que se ahonda con hechos delictivos cotidianos que le han ocurrido a alguien cercano robo a casa habitación, de vehículo, asaltos, asesinatos, desmembrados, policía corrupta, servidores públicos acusados de fraudes y un largo etcétera que se graba en los discursos de los actores sociales.
Política del garrote como política de interacción con la gente que en sus referentes vincula con los adultos mayores, la policía, los maestros, las normalistas, los campesinos difundido en redes sociales o en los medios impresos.
Ante esto, sin la construcción de significados positivos cómo debe tomar él pueblos los mensajes triunfalistas del régimen estatal. Cuál debe ser su reacción ante un mensaje de éxito que no percibe. Cómo empatar su percepción de hartazgo, pobreza, falta de empleo e inseguridad con lo que nos venden en impresos, espectaculares, televisión, radio, como un mundo maravilloso donde ya estamos en el lugar que nos merecemos, donde se ha reconstruido el tejido social, donde ya somos de primer mundo y donde somos primer lugar en todo hasta en la trata de personas.
Nos venden la imagen de un gobernante del cambio, pujante que hace obras monumentales, pero compramos la del hombre cansado, vencido por el tiempo, iracundo, que falló en sus intento por ser el heredero de Sánchez Piedras, que no logró consolidar el desarrollo para todos y que en la percepción social solo se ha robado los presupuestos y no ha construido nada que quede para la historia.
Usted me dirá que solo es una percepción que los priistas comulgan con la versión oficial que lo aplauden, pero los de propios partidarios del gobernador respiran ante el hecho de que este gobierno ya se a cabo y esperan con ansia otro donde no los vean como peones, ni los traten como sirvientes, ni les impongan tantas decisiones absurdas.
Son realidades distintas que conviven en un escenario pero que vislumbran cómo será el final de la historia.