El siguiente texto no tiene pierde es un bodrio por donde se lea. Los redactores cumplen una instrucción pero no razonan en la lógica del mensaje y escriben disparates que pretenden que la sociedad asuma como verdad. El boletín dice así.
"Algunas de las ventajas competitivas que atrae a los inversionistas son: ubicación geográfica estratgica , niveles de seguridad, mano de obra de fácil capacitación, estímulos fiscales, mejores carreteras y más parques industriales, así como atención personalizada, para atender la demanda de la planta productiva.
Estos aciertos del Gobierno del Estado , logran que Tlaxcala se consolide en los primeros lugares a nivel nacional en materia de crecimiento industrial y desarrollo económico, lo que genera nuevos empleos y eleva la calidad de vida de las personas.
Mire usted ahora resulta que es una acierto del Gobierno del Estado la ubicación geográfica estratégica del estado. Olvide usted el error de dedo en estratégico. Pero lo que en verdad me impacta es el poder que tiene el gobernador para colocarnos en la geografía estatal donde estamos. Aquí en el centro, siendo paso obligado del sur al norte del país. Que acierto tan grande ya espero verlo resaltado en el informe de gobierno.
Aunque tal vez se trate ese logro de la promesa tan llevada y tan traída de colocar al estado en el lugar que se merece. El centro, ahí donde hace falta estar para que nos vean. Ni a la izquierda ni a la derecha al centro. Pero además dice la nota "Tlaxcala se consolida en los primeros lugares a nivel nacional" claro como no lo había notado que acierto. Esto no lo logra Obama, Russell, Holande vamos ni Putin. Quien de ellos puede tener el acierto de colocar en un lugar estratégico de la geografía universal a sus país, nadie salvo nuestro inclitó gobernador. No cabe duda el poder se nota.
Pero fuera de broma, los intentos por evidenciar que en está entidad no ocurre nada sin el conocimiento o la instrucción del gobernador provoca errores constantes en los boletines oficiales. O ya se cansaron de tanto repetir y ya no cuidan lo que escriben o lo hacen a propósito para evidenciar su saturación.
En ambos casos los redactores le fallan al pueblo porque somos nosotros los que pagamos su salario y por ello demandamos trabajo profesional y comprometido. Ya de la veracidad y de la objetividad hablaremos en otro momento. Pero de entrada le digo no la conocen. Son propagandistas del régimen que no informan ni en su casa.