Viernes, Diciembre 18, 2015
Queriéndolo o no los diputados de la sexagésima primera legislatura crearon un Frankestein electoral que está poniendo a los equipos jurídicos a prueba. Las correcciones de la SCJN a sus actos, evidenciaron que más que aclarar el panorama lo ensombrecieron los deseos personales o de partido y contaminaron las desiciones.
Si suma usted a esto el cambio del vocal ejecutivo que prometió más votos y la llegada de uno nuevo ya iniciado el proceso electoral pues certeza lo que se dice certeza no la hay.
El INE y sus cuerpos de gobierno y técnicos deben entender muy rápido que los procesos locales se mueven a ritmos diferentes a los que están acostumbrados. Si no revise los desencuentros de los partidos al interior del órgano electoral local. Los representantes partidistas han dado palo tras palo a los consejeros en los actos previos al proceso electoral.
Los han corregido, los han regañado, los exhiben y los consejeros actúan no como representantes de un órgano de la democracia si no del autoritarismo. Piensan que pueden imponer sus modos y formas legales A fortiori y que los partidos deben obedecer y no cuestionar.
En el el INE están acostumbrados a los guiones que llegan del centro y solo actúan su parte pero en el ITE se requiere experiencia y conocimiento además de sensibilidad y control en los momentos de crisis. Si se ahonda la percepción negativa sobre el proceso no sabemos a donde vaya a parar la pasión electoral de las comunidades y los pueblos.
Sume a esto que en una revisión rápida de los cargos ya contratados como técnicos no se percibe en sus currículum conocimientos previos del tema. Una mayoría aplastante son novatos sin experiencia y sin conocimiento técnico. Son eso sí recomendados de los consejeros pero esto no garantiza que el proceso salga.
La suma de pequeños y grandes detalles hace que la prospectiva sea sencilla, muchas elecciones se judicializarán y las nuevas normas para la apertura de paquetes y el recuento voto por voto casilla por casilla complicará el ambiente político.
La efervescencia que se vive por la gubernatura complica más el escenario porque contamina las demás elecciones. Así que prepárese si no a la madre de todas las batallas a vivir algo parecido.
Qué ocurre cuando las elecciones acaban con menos de un punto porcentual de diferencia dos cosas: los abogados interponen un mayor número de recursos tratando de bajar Casillas, distritos o municipios es decir invalidarlas o anularlas y salen los mapaches, esos animales electorales que cambian votos, anulan otros y sesgan la elección. En ambos casos el principio de un ciudadano un voto se vuelve una entelequia.
Y los diputados bien gracias.