OPINIÓN

Cuando los patos le tiran a las escopetas

El comal

Jueves, Enero 14, 2016

Adriana Dávila está desesperada y lo demuestra constantemente con sus actos que ahora además han contagiado a sus seguidores. Olvidan todos que en política la forma es fondo.

Impuso a un presidente del comité directivo estatal para jugar el indigno papel de Patiño, acompañante sin voz ni voto, un dirigente que sólo tiene el nombre pero que se pliega a los deseos de su dueña sin posibilidad de nada.

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Esto que pareciera ser parte de la política hace dudar a quienes quieren participar en esta elección, pero no son del grupo de la senadora, en cuál será la certeza de que el piso sea parejo para todos y no se decantará en el grupo dominante.

En el caso de la negociación de la gubernatura el presidente quedó rebasado, no existe y quién es su dueña deja constantemente constancia de ello.

Adriana habla a nombre del partido y la dirigencia. Dejó de ser candidata para convertirse en representante del PAN, ella convoca al dirigente nacional del PRD a que se una a ella y junto con el PRI emprende una campaña mediática para descalificarlo llamándolo soldado del PRI.

Ella es vocera única de su partido, es la voz autorizada y si alguien se opone, disiente o no está de acuerdo con ella,  su familia, su vocero y sus allegados descalifican.

Ella lleva el bastón de mando en una fracción del PAN estatal pero a su paso deja a muchos lastimados y al igual que su aliado en palacio de gobierno ejerce la política del garrote.

Adriana era conciliadora, negociaba pero creo que "los madrazos" de los que habla en sus entrevistas le dejaron huellas que la convirtieron en lo que hoy es una mujer obsesionada con el poder.

Ojalá, por qué es muy joven, no se convierta en una política efímera sino que se conserve y madure para ser otro referente de la política Tlaxcalteca en el ámbito nacional. Esta es una elección personal que sí la marcará para toda la vida por qué la pintará de cuerpo entero.

Deseo que la política no nos robe a la mujer que era sino que la complemente como a la que requiere la entidad.

Tiene que entender que está mostrando a la ciudadanía el mismo referente que ya tuvo por cinco años y que ahora descalifica con mentadas, críticas y disonancias del discurso oficialista. No quiere más de lo mismo. No más gobierno que repriman a sus adultos mayores, que agredan a su policía que impongan a sus familiares y allegados y hagan desaparecidos los insumos que eran para los campesino. Eso ya lo vivimos en Tlaxcala y no es el aspiracional de quienes vivimos en estas tierras.

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