OPINIÓN

La hoguera de las vanidades

El comal

Viernes, Enero 22, 2016

La ruptura de las candidaturas comunes, tal y como se percibe hasta el momento, fue derivada de una estrategia local del PAN y la cerrazón de su precandidato Adriana Dávila. Pero no está exenta de culpa la pre abanderada del PRD Lorena Cuellar. Ambas concluyeron antes de tiempo que su imagen y el peso electoral de sus marcas las haría ganadoras.

No entienden, en el análisis de resultados electorales históricos que, ante la pulverización del voto por el número de propuestas en la disputa del Mercado electoral gana quien tiene estructura y quiene tiene un voto duro puesto a prueba en distintas jornadas comiciales. Es decir gana el PRI

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Tal y como están los escenarios puede ganar el PRI con el candidato más débil. El PRD puede ser rebasado por MORENA y en virtud de las combinaciones posibles un partido local como el PAC se puede convertir en la opción de la ciudadanía para quitarle el poder al PRI.

En cualquiera de los escenarios deben ir como una variable los positivos y los negativos de las y los candidatos pero en eso todos tienen de los dos. Serafín Ortiz la familia y el uso de universitarios, Adriana su terquedad y la pérdida de todas sus batallas electorales, no ha ganado una sola y al parecer sumará una derrota más a su trayectoria. Lorena ser parte del grupo selecto de las familias dueñas de Tlaxcala, baste un recorrido a la oficina del registro público de la propiedad para ver cuánto de la capital es suyo, y de Marco más allá del asunto de sus preferías sexuales, su improvisación en el campo de la política local, he inclusive la falta de un requisito de elegibilidad en la convocatoria.

Es muy simple positivos y negativos tiene todos incluidos Algredo Jaramillo y Alejandro Aguilar y es un efecto propio de la participación política.

Ahora dependerá de los partidos y de los consultores limpiar imágenes públicas y disminuir negativos para hacer a los candidatos en su momento más competitivos.

Tlaxcala es un escenario complicado si a todo el entorno le agregamos la desconfianza de los ciudadanos en la política y en los políticos. Quienes se acercan a la ciudadanía sufren el rechazo destinado a políticos deshonestos, que no cumplen sus palabra, que solo van cuando hay elecciones, que no atienden a la personas cuando llegan al poder, y un cúmulo mayor de agravios que hacen más complicada la interacción política.

Los ciudadanos afectados solo esperan el regreso de los políticos para cobrar afrentas, hoy los ciudadanos ya saben enmascarar sus preferencias y acuden a todas las reuniones para ver quien da más. Así que si las campañas se han profesionalizado, los ciudadanos también.

La hoguera de las vanidades está encendida y muchos se van a quemar.

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