La percepción social de inseguridad, crece entre la población Tlaxcalteca. No solo por lo que ocurre en Morelos, Tamaulipas, Guererro, Oaxaca Chiapas ciudades alejadas del Estado, si no por lo que está pasando en el Estado de México y en distintos puntos de la entidad.
De forma más reiterada vemos como la nota roja resurge en los medios informativos, los asaltos en toda la entidad, secuestros en el poniente y en el sur, robo a mano armada en el centro y en la capital son preocupantes. Pero aún es la falta de una respuesta coordinada por la autoridad ante la desaparición de personas cuyo índice se incrementa de forma dolorosa para familiares y amigos y para todos como sociedad.
Parecería que no le interesa al gobierno la percepción mundial sobre la cuna de la trata de personas que se ha posicionado a nivel mundial. Porqué la respuesta son discursos más que acciones. No existe una política pública dedicada específicamente a la solución de este problema pero los peor es que ya existen dos municipios donde la inseguridad ha convocado a la sociedad a la toma de carreteras o interrupciones de informes de gobierno.
La sociedad está desbordando a la autoridad. Pareciera que el gobierno juega a que la sociedad tome justicia por propia mano, a que ella sea quien administre y otorgue la justicia. Pero solo hay que recordar que los pueblos del sur ya han linchado a presuntos delincuentes.
Lo que la historia enseña es que una vez que la sociedad se desborda llega a puntos extremos. Vea usted lo que pasó en Michoacán con las autodefensas y los costos que tuvo que pagar el gobierno local y nacional.
No podemos permitir que los robos, asesinatos, desmembrados y desaparecidos se incrementen y no hagamos, no digamos nada, porque así, precisamente así, han trabajado en estados como Juárez y Tijuana hasta que los hechos anormales tomen el cariz de comunes y corrientes y por lo tanto normales.
La sociedad no requiere discursos, pide acciones eficiente.