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Sólo de recursos públicos no comprobados y/o desviados por parte del actual Ejecutivo estatal por año son cerca de 1,500,000,000 (Mil quinientos millones de pesos), que en total por los cinco años que lleva “administrando” el gobierno de Mariano González Zarur el desvío y no comprobación de dinero es de alrededor de más de los 7,000,000,000 (Siete mil millones de pesos), que el mayoriteo priista de las legislaturas en turno le han “perdonado”, por así decirlo; eso sin contar las pérdidas, saqueos y gastos excesivos que ha tenido la presente administración a costa de las necesidades de la población.
Pero lo más sorprendente es que aún nadie haya iniciado una investigación sobre dicho desfalco a la entidad, y la cual no sería tan complicado hacer, ya que las dependencias que más han incidido en la falta de comprobación o desvío de recursos públicos son casi las mismas cada año: SESA, USET, SEFOA, CES en tiempos de Orlando May Zaragoza, SEDIF, SECODUVI, PGJE, entre otras.
Los múltiples viajes del gobernador y varios de los miembros de su gabinete por una gran cantidad de países de diferentes continentes del mundo, y los cuáles no han logrado generar inversiones para la entidad al menos para salir del vergonzoso 0.2 por ciento de Inversión Extranjera Directa (IED) que ha tenido Tlaxcala, y que mantiene a la entidad entre los últimos tres lugares a nivel nacional en este rubro, sólo han representado un gasto exces ivo para los tlaxcaltecas, ya que mientras las autoridades estatales han ido a turistear la falta de empleos sigue golpeando a miles de familias.
Por otra parte, y sólo por citar un ejemplo, el saqueo de once mil toneladas de fertilizante de Sefoa calculado en varios millones de pesos cuyo delito perpetrado desde el 2014 a la fecha se mantiene en la impunidad, es un hecho igualmente vergonzoso que sólo refleja lo que ha sido la parte más oscura del priismo en el gobierno del estado.
Aquel saqueo fue catalogado entonces como “el robo perfecto del sexenio de Mariano González” por p arte de organizaciones campesinas que durante la presente administración han exigido una y otra vez apoyo del gobierno estatal sin ser oídas sus demandas.
La falta de transparencia en el uso de los recursos públicos por parte del gobierno marianista ha sido también una constante en todo este sexenio, donde año con año varios diputados de oposición han exigido la presencia de integrantes del gabinete marianista para que expliquen el destino de los millonarios recursos que no han sido comprobados; sin embargo, los integrantes de dicho gabinete no han querido presentarse para explicar en qué se gastó el dinero.
Y ante todo esto, aún falta conocer que tan legales han sido las licitaciones que ha presentado el gobierno del estado sobre compras millonarias diversas, obra pública, etc., si no se han inflado facturas y a qué empresas se ha beneficiado.
Tan sólo la Cámara Mexicana de la Industria de la Construcción (CEMIC) Delegación Tlaxcala, en reiteradas ocasiones ha ofrecido su apoyo al gobierno marianista para elevar el nivel de productividad de las empresas tlaxcaltecas con el deseo de ser tomada en cuenta en las obras programadas; sin embargo, el gobernador ha hecho oídos sordos, y las únicas beneficiadas son alrededor de una decena de empresas foráneas, y lo cual ha provocado una crisis en dicho organismo empresarial tlaxcalteca.
Miles y miles de millones de pesos que la ciudadanía desconoce a donde han ido a parar son sólo parte del saldo negativo que dejará el gobierno marianista del PRI a Tlaxcala junto con inseguridad, pobreza, malos servicios básicos, falta der infraestructura educativa, de salud y en general de casi todos los sectores, e inestabilidad en varios niveles.
Y donde lo sorprendente es el cinismo de los funcionarios priistas involucrados en este saqueo, quienes aún se atreven a pedir el voto de confianza de la ciudadanía para mantener la gubernatura, cuando lo que deberían hacer es buscar buenos abogados; ya que cuando se destape la cloaca del desfalco que vive la entidad ya no estará su jefe político como gobernador para defenderlos.
El caso más insolente de dicho grupo es el del propio candidato a la gubernatura por el PRI Marco Antonio Mena, cuyo político novato ha amenazado no con enderezar este barco marianista que ha perdido la brújula; sino pretende seguir adelante con el proyecto oscuro de su jefe.
No para buscar algún beneficio para la entidad; sino para tapar el desaseo en el manejo de recursos, un gobierno que mantiene a Tlaxcala entre los peores estados del país en varios rubros, en el atraso, en la cor rupción a un alto grado, en el gasto excesivo, en la falta de desarrollo para la entidad.
Un gobierno permisivo hacia la operación del crimen organizado que ha vuelto a Tlaxcala un estado donde los secuestros, los feminicidios y los asesinatos con alta violencia han dejado de ser algo extraño para nuestra entidad otrora pacífica.