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Miércoles, Febrero 17, 2016

La política actual ya no impide la participación en diversos partidos de quienes salen por imposición, por qué no les dieron una candidatura o por qué en otro partido les ofrecen más. Hoy vemos como los actores políticos van de un partido a otro sin importar que las ideologías sean diferentes y hasta contradictorias.

La sociedad los ha bautizado como chapulines, pero no les impone  sanciones de ningún tipo, lo que perfila el nivel de cultura política en la que se coloca el electorado, una pequeña masa crítica informada y una gran parte de ciudadanos que votan de forma tradicional sin saber mucho de los candidatos ni sus propuestas.

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El pragmatismo de los votantes es tal, que reciben todo de los candidatos, hacen un carrucel y van a las reuniones del PRI, PAN, PRD, PT, MORENA la que sea para recoger lo que den. Otra línea de explicación de este fenómeno es la pobreza, nuestra sociedad está depauperada de modo que lo que puedan recibir les permite subsistir por un tiempo.

En este hecho los candidatos también tienen la culpa y encarecen la elección. La competencia es por ver quién regala más. La integración de cuadros priistas en distintos institutos políticos  ha democratizado el conocimiento de cómo hacer fraude e influir en los ciudadanos para que voten por ellos.

Otro ingrediente de las campañas locales de todo el país es la contratación de asesores que luego resultan ser charlatanes, tipos que solo buscan cobrar la mayor cantidad de pesos sin importar los resultados. Pero también los hay que son profesionales para ganar elecciones conocen de marketing, saben de operación territorial y conocen las maneras en las que los partidos realizan fraude en las elecciones.

La reforma electoral que buscó controlar a la radio y a la televisión se convirtió en un mejor negocio para los medios, la información sobre los cobros de López Dóriga lo evidencia, cobra con factura y sin factura al cliente lo que pida. Andrea Legarreta desnudó  la contratación de comentarios que luego nos hacen pasar por legítimos y frescos, en campaña todo es dinero.

Sin embargo hoy vemos en la arena política la intervención de dos niveles de autoridad electoral los institutos locales con la organización del proceso y el INE ejerciendo su función de fiscalización de los recursos. Esto implica dos escenarios de la lucha electoral uno el del control de los recursos para evitar rebasar topes de campaña con un grupo de expertos sólo en el tema que eviten perder en la mesa la elección  y otro el electoral para ganar las elecciones.

Así se preparan los partidos políticos eligiendo candidatos competitivos o cediendo plazas con elecciones de candidatos débiles. Conformando sus redes en las secciones electorales y acudiendo a los operadores políticos que en verdad puedan movilizar a la población. Ya veremos quién opera mejor.

 

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