Ayer feneció el plazo para registrar candidaturas comunes. Un tiempo electoral que permite legalmente registrar un mismo candidato por más de un partido político. La posibilidad de jugar con un solo logotipo en cualquiera de las elecciones que se compiten y sólo el PRD-PT pudieron hacerlo.
El PRI registró fuera de plazo, después de las 24 horas, con lo que pierde legalmente la posibilidad de competir en diputaciones con la figura de la candidatura común, ya que a la gubernatura registró coalición en su momento.
Las lecciones son y serán múltiples para los actores políticos en esta elección. El PRD y su candidata olvidan que el peso electoral del PT, derivado de la última elección, no lo trae el partido sino el Orticismo quien aportó a la marca PT más de 20 mil sufragios.
Olvidan también que la elección no es solo por la gubernatura sino por las prerrogativas y la fuerza electoral. Los candidatos a diputados competitivos permitirán mayores prerrogativas al final de la elección.
Sin embargo lo positivo para ellos es que al ir en línea en todas las elecciones, pueden generar un voto menos complicado que el que habrá en el PRI con tantas coaliciones distintas y tantos logotipos sueltos en cada elección.
Al término del plazo para candidaturas comunes las participaciones se aclaran para el ciudadano que pretende votar el 5 de junio; el PRI va con coalición, el PRD con candidatura común y solos MORENA, MC y PAC, pero no podemos olvidar que aún cuando los plazos legales se agoten las posibilidades de jugar de facto siguen abiertas hasta el día de la jornada electoral.
Los estrategas están conformando las alianzas con las que pretenden ganar, la suma de fuerzas que los llevará a la victoria y las posibilidades para generar cogobiernos. Es importante conocer los acuerdos de la candidatura común para verificar por qué proyecto se vota.
Aún cuando los ciudadanos no se interesan, es fundamental conocer también la plataforma electoral que registran los partidos políticos para esta elección, hacer un ejercicio de comparación y contrastarla con los discursos de los candidatos para ver si hay congruencia o son ocurrencias unas u otras.
Nada está ganado al momento, pero los perfiles se aclaran conforme pasa el tiempo y se llega a los registros. Un problema que se acrecienta en todos los partidos son las candidaturas con nombre, apellido y grupo.
A pesar de que son 60 ayuntamientos y 15 diputaciones el tema de género le agrega un nivel de dificultad mayor al momento de conformar planillas o determinar género en la presidencial y en los distritos. Esto demuestra que a golpe de leyes ocurrentes no se pueden transformar realidades.
Los partidos han perdido la capacidad de formar cuadros. No los hay de nivel ni masculinos ni femeninos, los mismos nombres, los mismos rostros y ahora surge el fenómeno de los herederos, hijos de políticos que se sienten con derechos adquiridos por la sangre. Escenario nada fácil.