Hoy se conmemora el "Día Internacional de la Mujer" una larga lucha que ha costado infinidad de vidas para que la sociedad entienda que somos iguales y que se tienen las mismas capacidades. Sin embargo las cosa no se cambian por decreto ni con buenas intensiones, debemos iniciar con un movimiento cultural que nos lleve a algo básico, el respeto del otro, trabajo igual salario igual.
Las mujeres están ocupando lugares en distintos sectores de la vida las vemos insertas en el laboral, económico, cultural, social y por supuesto político y es en este rubro donde los legisladores con su ley de paridad de género tratan de obligar a los partidos a colocar como candidatas al 50 por ciento de mujeres. El problema es que sin un movimiento de capacitación y preparación de los cuadros femeninos muchas están siendo colocadas en la antesala de la configuración del fracaso.
Las y los candidatos están siendo ubicados con criterios electorales, los municipios grandes para los hombres, los débiles o pequeños para las mujeres con lo que se corre el riesgo de posicionar al género como perdedor, no preparado y solo relleno.
Los partidos tiene la obligación de preparar cuadros masculinos y femeninos en igualdad de condiciones y que sean las capacidades las que determinen carreras y posiciones y no la cuota de género, únicamente así ni ellos ni ellas se asumirán como víctima o victimarios.
Qué se celebra este 8 de marzo si las mujeres siguen siendo secuestradas para el comercio sexual, vemos cómo desaparecen en el estado y en los estados circunvecinos y los gobiernos lo ocultan y lo solapan.
Qué celebramos si se incrementa el número de muertas como en ciudad Juárez y no pasa nada, se dejan en el olvidó cómo si no tuvieran nombres, rostros e historia, el dolor de las familias sin atención y la justicia como un sueño. Qué debemos conmemorar si aumenta el acoso laboral, los salarios son menores para las mujeres y no hay apoyo en los roles femeninos.
Esta es una deuda social, un compromiso para las generaciones futuras y para las instituciones de educación pero sobre todo para las mujeres, ya no pueden repetir en la construcción de los roles los estereotipos donde el hombre manda y la mujer obedece, la mujer atiende y el hombre no hace nada, él sexo o débil y el sexo fuerte.
La familia ya cambio, existen nuevas formas de células sociales. Hoy las familias pueden ser un solo hombre o una sola mujer, hombre-mujer, mujer-mujer y hombre-hombre podemos no aceptarlo en virtud de nuestra ideología o religión pero ya están presentes en nuestra realidad y en la ley y dadas las condiciones económicas de nuestro país todos los prototipos de pareja tienen que aportar para la economía familiar ambos trabajan para medio cumplir con las expectativas de vida.
Las nuevas formas de la tecnología de la comunicación han propiciado familias incomunicadas donde la mujer sigue en desventaja. Más allá de buenos deseos y folklóricos eventos de celebración empecemos a preguntarnos qué tipo de sociedad quiere, merece y es óptima para la mujer para que en conjunción de géneros asumamos como especie el reto.
La voz de la mujer se debe escuchar fuerte y con argumentos no solo hoy sino cada día del año, no como concesión de los hombres sino como derecho propio.