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El Protocolo de las Naciones Unidas para Prevenir, Reprimir y Sancionar la Trata de Personas, Especialmente Mujeres y Niños, mejor conocido como Protocolo de Palermo, es considerado el primer referente en materia de trata de personas, ya que fue acordado internacionalmente y su contenido asienta el marco legal comúnmente aceptado.
A partir de este documento, la trata de personas se define como la captación, el traslado, el transporte, la acogida o la recepción de una persona utilizando la violencia, amenazas, engaño, rapto, el abuso de poder o abuso de la situación de vulnerabilidad u otros elementos de coacción con el fin de someterla a explotación y lucrar con su actividad.
La trata de personas es una violación de los derechos humanos que se manifiesta en la actualidad como un grave problema de carácter internacional. La trata se desenvuelve en el contexto de los actuales movimientos migratorios. Tiene lugar en todas las regiones del mundo y muchos países se ven afectados, ya sea como países de origen, de tránsito o de destino.
La trata de personas es el tercer negocio ilícito más lucrativo a nivel mundial, tras el tráfico de drogas y de armas, esta situación incluirá, como mínimo, la explotación de la prostitución ajena u otras formas de explotación sexual, los trabajos o servicios forzados, la esclavitud o las prácticas análogas a la esclavitud, la servidumbre o la extracción de órganos.
Las víctimas son especialmente las mujeres jóvenes, quienes son identificadas en el momento que tengan el perfil que pueda satisfacer las necesidades que busca el tratante, para después convertirlas en presa fácil. En este sentido, los factores de interés suelen ser: menores de edad con bajos recursos, solteras, ingenuas, con hogares disfuncionales, sin autoestima. Con esas características es más fácil engancharlas y desde luego enamorarlas.
Una vez que las víctimas están en la fase del “enamoramiento”, los tratantes ya han ganado su confianza, por lo que son convencidas para irse de su casa o incluso llegar al matrimonio para su mayor manipulación.
En esta dinámica, la trata ha sido descrita como un proceso que va de la captación, enganche o reclutamiento, al traslado, entrega y recepción de las víctimas para su posterior explotación. Dicho proceso va acompañado de una serie de mecanismos de control para lograr el sometimiento de las víctimas.
En México, este delito aumentó, de 2009 a 2013, de un 30 a un 100 por ciento, incrementando las modalidades de los tratantes, así como los mecanismos para el logro de sus objetivos. Hoy en día las redes sociales son la herramienta más efectiva y de mayor incidencia para la captación.
Para combatir este flagelo, se han tomado acciones concretas a través de los consejos estatales para la prevención y erradicación de la trata; sin embargo, hay mucho qué hacer al respecto porque es una lucha contra el crimen organizado.
Las entidades que presentan mayor índice de víctimas de trata, de acuerdo con el Diagnóstico sobre la Situación de Trata de Personas en México de la Comisión Nacional de los Derechos Humanos, son los siguientes:
1) Distrito Federal
2) Chiapas
3) Puebla
4) Tlaxcala
5) Baja California
El orden por modalidad de explotación es el siguiente:
1) Sexual
2) Laboral
3) Tráfico de órganos
4) Mixto
Se recomienda, para evitar y prevenir el enganche como víctima de trata de personas, lo siguiente:
a) En los perfiles de redes sociales nunca publicar información personal, por ejemplo, nombre completo, domicilio, número telefónico o el de otras personas conocidas, ni compartir fotos de familiares o amigas y amigos.
b) Limitar el acceso a la información solo a las personas más cercanas o a la familia; no usar las redes para tener novio ya que puede ser muy peligroso.
c) No confiar en anuncios de personas que ofrecen trabajos muy atractivos, principalmente si el trabajo es fuera de la ciudad de residencia, más aún si piden fotografías en traje de baño o con poca ropa.
d) No asistir sola a entrevistas de trabajo.
e) Alejarse de personas extrañas que te aborden en la calle para conocerte o aceptar halagos y dar números telefónicos.
f) Evitar conversaciones íntimas o privadas con personas desconocidas en internet y no activar la webcam con ellas.
g) Crear contraseñas seguras en correos y redes sociales.
*Directora del Centro de Investigación y Capacitación en Derechos Humanos de la Comisión Estatal de Derechos Humanos