En la primera parte, señalé algunos datos que reflejan claramente la realidad de la educación en México. Organismos internacionales prestigiados como la OCDE (Organización para la Cooperación y Desarrollo Económico) y otras instituciones educativas mexicanas como la UNAM y el Tecnológico de Monterrey, han elaborado diagnósticos coincidentes en muchos parámetros motivo de esos estudios, sobre la problemática educativa en nuestro país.
La conclusión que se obtuvo de dichos diagnósticos es clara en todos sentidos: no se han generado las condiciones materiales y académicas necesarias para lograr que el Sistema Educativo Nacional sea un factor determinante para el desarrollo del país, ni tampoco que represente una importante respuesta para la solución de los grandes problemas sociales, políticos y económicos que nos afectan.
Es momento de llevar a cabo una reforma educativa integral nacional, empezando por el nivel básico, en la que Tlaxcala participe activamente por medio de una propuesta precisa ante las instancias federales, que nos ayude a alejarnos del atraso en que nos encontramos en relación a los países desarrollados y que tenga como base cuatro ejes fundamentales:
1. Responsabilidad de los padres de familia. La educación empieza en el hogar; nuestros hijos deben ser educados con valores: hay que enseñarlos a respetar, a no destruir, a no mentir, hacerlos responsables de sus actos, solidarios, a no ser violentos, a cuidar el medio ambiente, a no ser tramposos ni corruptos, a no ser desconsiderados, ser tolerantes y a cumplir no solamente con sus obligaciones escolares, sino con las relativas al entorno interno de la familia.
Es tiempo de que los padres tomen en sus manos sus responsabilidades: deben corregir firmemente las conductas negativas de sus hijos y no delegar en los profesores esa formación esencial en la vida de los muchachos, porque por ahí empieza la educación de calidad que tanto necesita nuestra sociedad, para alejarnos de la pobreza, del crimen organizado y de la corrupción, que mucho daño nos han causado y que seguirá causándonos si no les ponemos un alto.
Los padres de familia deben entender definitivamente, que la conducta de los estudiantes dentro y fuera de las escuelas es una responsabilidad esencialmente de ellos; deben dejar de pensar que los profesores y directivos de las instituciones educativas van a solucionar la ausencia de valores en sus hijos, si en los hogares no han sido capaces de inculcárselos,
Los profesores están para enseñar ciencia, arte y deportes, no para ser sustitutos de los padres; es verdad que en las escuelas se debe apoyar y fortalecer en los jóvenes esos valores que en el hogar se les han enseñado, pero de ninguna manera pueden ni deben cargar con tal responsabilidad, porque las únicas personas que pueden corregir firme y severamente a los hijos para mejorar sus conductas son los padres de familia.
Para lograr lo anterior, se requiere que se implemente una dinámica en todos y cada uno de los grupos que conforman las escuelas del nivel básico principalmente, de manera singular, para que cada profesor responsable del grupo o por medio de un asesor específico determinado, platique al inicio de cada ciclo escolar de manera extensa, amplia y detalladamente, sobre este tema con los padres de los alumnos, para que éstos decidan el cómo y cuándo poner fin de manera decidida a las malas conductas de sus hijos, que tanto daño les causan en su desarrollo académico y en su forma de vivir. Les harán un gran bien a sus hijos y tendremos mejores estudiantes. Este tipo de reuniones sólo deben ocuparse del tema específico de la corrección de las conductas de los alumnos.
2. Profesionalización del magisterio. Por su parte, los profesores deben saber que sí pueden mejorar la enseñanza que imparten a sus alumnos: corregir sus métodos, fortalecer su orgullo y su convicción de ser docentes, corregir sus comportamientos personales y profesionales para mejorar el cumplimiento de su trabajo, convertirse en verdaderos profesionales de la educación intentando permanentemente convencer a sus alumnos de que el estudio, aunque no es la única opción, si representa una gran oportunidad para mejorar la forma de vivir de ellos y sus familias, tanto en lo económico como en lo mental; esas deben ser las actitudes que distingan a los docentes.
La diferencia entre que los profesores mejoren o no en el desempeño de su labor educativa, sólo reside en el hecho de que decidan querer hacerlo o no hacerlo, porque en su inmensa mayoría los docentes están preparados para ello. Ser puntuales para llegar a sus escuelas, preparar sus clases y sentir satisfacción por enseñar, son el principio de una verdadera profesionalización del magisterio, agregándole la permanente actualización de sus capacidades docentes.
El profesor debe saber que ser docente es una de las más grandes oportunidades que cualquier persona puede tener, para ayudar a formar las mentes de los niños y jóvenes y crear una mejor sociedad que en la que vivimos. Ser profesor es una de las mejores profesiones que hay en la vida.
Profesores, tener la oportunidad de enseñar no sólo es motivo de un gran orgullo, sino de adquirir un profundo sentimiento de que vale la pena hacerlo; tenemos la dicha de ver inmediatamente el resultado de nuestro trabajo en cada ciclo escolar, de saber que hemos podido ayudar a que uno, varios o todos nuestros estudiantes alcancen una perspectiva de vida, tal vez diferente y mejor de la que han vivido. Que no se nos olvide además, que al terminar el ciclo escolar también tenemos la oportunidad de saber si hemos fracasado en nuestra labor; pero también de ello se aprende.
Profesores, necesitamos cambiar y mejorar; este país lo necesita más que nunca.
3. Política educativa. Las autoridades educativas deben convencerse de que no es con reformas legales punitivas y actitudes represivas contra los profesores, que se va a mejorar el Sistema Educativo Nacional, como lo están siendo la actual evaluación docente y la reforma laboral educativa; se requiere de un trabajo de previo diagnóstico de nuestra realidad y de la posterior planeación, en todos los niveles educativos, para que se efectúen acciones integrales que nos permitan dirigirnos hacia esa educación de calidad que se pretende y tan indispensable para el desarrollo del Estado y el país.
Un trabajo serio de capacitación y actualización obligatoria de los profesores y directivos de las escuelas, que esté relacionado directamente con acciones administrativas para incorporar en todas las aulas las tecnologías de la información y la comunicación como lo son: la instalación de computadoras, la digitalización de libros y textos académicos de consulta previamente revisados por expertos en los diversos temas , así como la instalación de sistemas de internet eficientes en las escuelas; serían el inicio del camino para lograr una gran transformación de nuestro sistema educativo.
Además, deben revisarse y actualizarse los planes y programas de estudio rescatando la importancia de las ciencias sociales para fortalecer los valores en los estudiantes, tan indispensables en una sociedad que está viendo alterados sus principios y sus anhelos positivos, producto del enriquecimiento de las personas vinculadas con actividades criminales; así como del fortalecimiento de la enseñanza del idioma inglés, para estar en posibilidad de aprovechar las oportunidades que brinda la globalización comercial y productiva entre México y otros países.
Un tema sustancial que debe atenderse inmediatamente es el de los métodos de enseñanza-aprendizaje. Como ya lo referí en la primera parte de este trabajo, los resultados de las pruebas PISA han demostrado que nuestros estudiantes de niveles básicos siguen teniendo profundas deficiencias en aspectos esenciales educativos, como lo son la lectura y la comprensión de textos, así como el dominio de esquemas elementales de lógica matemática (Prueba PISA de 2014).
Por lo tanto, es indispensable que se analice la conveniencia de limitar o eliminar definitivamente los exámenes de opción múltiple en todas las escuelas, para adoptar un sistema de enseñanza y evaluación basados en preguntas y respuestas, correctas y precisas, más acordes con el uso de las tecnologías de la información y la comunicación, que han sido ya probados no sólo en el extranjero sino en nuestro país, como lo fue el caso en el año 2013, del profesor Sergio Iván Juárez Correa, en una escuela de Tamaulipas, que obtuvo resultados educativos sorprendentes en sus estudiantes y que han sido ya motivo de reconocimiento nacional e internacional, habiendo implantado el método procesado, experimentado y puesto en práctica por el indú Sugata Mitra, Doctor en Física e Investigador en Tecnología Educativa de la Universidad de New Castle, Inglaterra, mismo método que ha sido incorporado en varios de los sistemas educativos más avanzados en países del llamado primer mundo.
4. Vinculación de la educación con el sector productivo. Finalmente, los niveles medio superior y superior, se deben vincular con el sector productivo del país e internacional regional (tanto público como privado), por medio de estudios y diagnósticos sobre el tipo de profesionistas que se necesitan producir en nuestras instituciones, para que éstas dejen de ser “fábricas” de desempleados.
Como ya lo señalé en la primera parte de este trabajo, de no realizarse dichos diagnósticos y la modificación correspondiente para privilegiar la existencia de las carreras convenientes y necesarias que la realidad laboral y económica nos impone, México vivirá la desgracia de ver a miles de profesionistas sin empleo o con empleos que nos son acordes a su carrera.
Sólo como apunte: junto con todo el cambio integral que debe llevarse a cabo en todos los niveles del Sistema Educativo Nacional, los expertos deben diseñar las estrategias para hacer crecer la investigación científica y tecnológica, que permitan romper la dependencia que en esas áreas tenemos con los países desarrollados.