Lo que llama la atención es el silencio de Lorena Cuéllar y la modificación de su discurso; al parecer Tlaxcala ya no es el estado más seguro del país.
La aparición de nuevas mantas con mensajes intimidatorios en Apizaco y Santa Cruz Tlaxcala volvió a poner en entredicho el discurso de seguridad del gobierno estatal encabezado por Lorena Cuéllar, frente a hechos que comienzan a repetirse con mayor frecuencia en distintos municipios de la entidad.
La mañana de este viernes fueron localizadas dos lonas con amenazas presuntamente ligadas a grupos delictivos. Una apareció en el fraccionamiento Real del Valle, en Apizaco, y otra más en la unidad deportiva de San Miguel Contla, en Santa Cruz Tlaxcala.
Ambos mensajes contenían advertencias sobre una supuesta “limpia” y estaban firmados con los alias “Puma” y “R8”, lo que provocó movilización inmediata de corporaciones policiacas estatales y municipales para retirar las mantas y acordonar las zonas.
Sin embargo, mientras las imágenes y reportes comenzaron a circular entre ciudadanos y redes sociales, el gobierno estatal optó nuevamente por el hermetismo. Hasta el momento no existe posicionamiento oficial de la gobernadora ni explicación pública sobre el incremento de este tipo de mensajes en territorio tlaxcalteca.
El caso se suma a otros episodios similares registrados recientemente en municipios como Totolac y Chiautempan, donde también aparecieron mantas con amenazas atribuidas a la delincuencia organizada. A ello se agregan cateos, operativos federales y detenciones realizadas en zonas como Yauhquemehcan y el propio Apizaco, donde autoridades federales han intervenido inmuebles ligados presuntamente a actividades ilícitas.
La repetición de estos hechos comienza a contrastar con el discurso que durante años sostuvo la mandataria estatal, en el que se presumía a Tlaxcala como una de las entidades más seguras del país. Hoy, mientras continúan apareciendo mensajes intimidatorios en espacios públicos, Cuéllar ha reducido sus declaraciones sobre seguridad y mantienen bajo reserva los detalles de las investigaciones.
Lo cierto es que la aparición de mensajes intimidatorios se ha vuelto un tema recurrente en el que difícilmente se puede ocultar que Tlaxcala ya no es el estado seguro que tanto presume la mandataria, por el contrario la delincuencia se ha infiltrado y continúa operando en completa impunidad.