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Una de las prioridades sociales es sin duda el empleo, entendido este como la forma digna de cubrir necesidades básicas para un desarrollo integral, tanto personal, familiar y colectivo. Es uno de los objetivos primarios en los proyectos de todos y cada uno de los integrantes de una sociedad.
En el estado de Tlaxcala, el fenómeno del desempleo es cada vez más preocupante, un lastre social que cada día se convierte en un tema de la mayor atención. No obstante a ello, la presente administración ha demostrado en los hechos su total fracaso en la materia, nunca tuvo idea sobre la exigente demanda que implica generar espacios laborales.
Transcurren más de tres años de la gestión estatal y lo único que se sabe del tópico Empleo son los múltiples viajes del gobernador al extranjero en busca de inversiones, pero sin duda esos tours se han convertido más en recorridos de placer y de convite entre cuates, eso sí con todos los gastos pagados a cargo del erario público.
Lo cierto es que en Tlaxcala se está dando una frecuente diáspora de fuentes de empleo con dirección a otras entidades de la República, al parecer nuestra entidad no ofrece condiciones para que permanezcan empresas ya asentadas con reconocida antigüedad, mucho menos para ser polo de atracción de nuevos negocios.
El más reciente golpe laboral fue propinado por la empresa textil Zentrix que cortó las expectativas de vida a más de 1,000 trabajadores, ante tal evento la titular de economía en el estado volvió a la retórica cantinflesca de justificar la extinción de esas fuentes de empleo. Al final, con el paso de las semanas, quedó comprobado el cese de las plazas laborales y por ende de cientos de familias que tenían como pilar de satisfactores la empresa ya citada.
En las joyas declarativas de la titular del funcionamiento económico en el estado se observa una pobreza de conocimiento sobre la asignatura del empleo, ya son varias en las que abanica aire y no atina a dar razonamientos más o menos creíbles. La suma del sector turístico a sus facultades ha provocado mayor grado de dificultades en su desempeño, sin duda un acto ético y “profesional” de la titular sería presentar su renuncia, omitiendo lo “motivos personales” y “asincerándose” por su absoluta y total incapacidad.
El sexenio en curso es un absoluto “fiasco” en política de generación de empleos y, por el contrario, su eficiencia se observa en la creciente ola de empleos catalogados como informales y la presencia exponencial de indigentes, personas con capacidades diferentes, adultos mayores en las esquinas citadinas, principales cruceros y espacios donde se concentra el “poco” turismo que asiste a territorio tlaxcalteca. Esos son los resultados que se observan incuestionablemente, ya ni se diga la inmovilidad registrada en la micro, pequeña y mediana empresa, cuyo balance por más revisiones y reacomodos que se le hagan es absolutamente contrario a los mínimos estándares de calidad de vida.
Se tiene a un gobernador muy “aplaudidor” de las llamadas “reformas estructurales”, pero no hay acciones administrativas que demuestren la “capacidad” del Ejecutivo local para materializar esas modificaciones constitucionales y de buenas intenciones en beneficios del más de un millón de tlaxcaltecas que, por mandato legal, tiene la obligación de gobernar.
El éxodo también influye en el sector salud, en un Tlaxcala del siglo XXI resulta que médicos especialistas prefieren emigrar de estas tierras por la inequidad en los tabuladores salariales para ejercer su profesión, prefieren ir al vecino estado de Puebla o de plano al D.F., hasta en eso hay una involución garrafal. No hay para médicos, pero sí para los modernos “moches” en salud.
De acuerdo a los nuevos parámetros que rigen los salarios mínimos, para la zona geográfica “A” corresponden $67.29 pesos diarios; para la zona geográfica “B” (incluye Tlaxcala) se asignan $63.77 pesos diarios; lo que determinan que ni para comprar un kilo de limones alcanza, modificándose el valor del cítrico, en menos de un mes, de $8.00 pesos a casi $90.00 pesos ¡hoyyyyyyyy!
Ni un cantinero la brincaría dado que su salario, según el catálogo de Salarios Mínimos Profesionales, en la zona “B” le presupuestan $84.35 pesos diarios, lo cual significa que debe irse olvidando de ofrecer limón para los tequilas.