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Los intensos calores que en los últimos días se han dejado sentir prevén tomar decisiones muy, pero muy refrescantes, desde la utilización de indumentaria ligera y cómoda, hasta lidiar con pensamientos pecaminosos de recurrir a los desnudos públicos y sin censura. Eso es lo que propicia la extenuante temporada térmica del cuarto mes del año.
El gobernador de Tlaxcala tendrá que cambiar de apellido, rectificando su acta de facturación al remover el González por el de Fuentes. Ya que al parecer las obras preponderantes de la presente administración son y serán la construcción de fuentes en distintos municipios, en esa ruta la semana anterior fue reinaugurada la obra de las escalinatas para, según el Ejecutivo, promover el turismo local, nacional e internacional. Sin duda que el turismo, más que admirar lo largo y ancho de los escalones, aprovechará la caída del vital líquido para refrescarse del intenso calor.
La gran ausencia detectada en el evento inaugural la marcó el exalcalde de la capital, pues después del desaguisado que sufrió por intentar colocar en ese lugar la “mancillada” asta bandera y haber sido denunciado penalmente, mínimo merecía tener un lugarcito en uno de los renovados escaloncitos.
Ahora no vaya siendo que se le ocurra al actual alcalde ordenar un estudio de factibilidad, arguyendo que la sustancia química formada por Hidrógeno y Oxígeno (H2O) aunada al crecimiento de los océanos y el descongelamiento de las capas polares, pueden poner en riesgo la integridad física de los habitantes asentados en esa zona geográfica. Lo comento por el prometido estudio de factibilidad del que aún no informa, motivado del riesgo que implicaba el lábaro patrio producto de vibraciones sísmicas identificadas por los sesudos servidores públicos de la “nueva” administración municipal.
Lo que ya es conocido como el cementerio de los “Elefantes Blancos”, por lo de las neonatas obras de la Plaza Bicentenario y la Fuente de la Familia, le fue incorporado un nuevo venero ornamental con etiqueta del gobierno estatal. No deberían ser tan gachos con los “monitos” de la emblemática Fuente de la Familia “Pérez Lira”, por lo menos esas figuras que las trasladen al nuevo espacio acuático y les den la funcionalidad de Pinos de Boliche, en lugar de que estén produciendo humedades por capilaridad, por filtración o por condensación.
Por cierto, ha sido anunciado con bombo y platillo que el estacionamiento del adefesio denominado Plaza Bicentenario será puesto en marcha y administrado “honestamente” por el Patronato de Feria, mis preguntas neófitas son: ¿Se dijo que es una obra mal planeada? ¿Se habló de fallas estructurales? ¿Se trata de una edificación con más riesgos que certezas? ¿Qué ciudadan@s, en su sano juicio, podrían confiarse y estacionar sus vehículos en un lugar inseguro?
Carmen Aristegui, comunicóloga de reconocido crédito moral, sin más ni más le puso una DESNUDADANA al Nuevo PRI. Mediante una séptica operación periodística le sacó los trapitos roídos a toda una horda de dirigentes partidistas que, a su vez, operaban como Tratantes de Personas.
Ante el golpe de calor impactado en el enjambre de corrupción priista, saltaron un sinnúmero de nombres de “destacad@s” militantes. Beatriz Paredes es uno de los referentes, quien sabiendo las andanzas del líder priista, Cuauhtémoc Gutiérrez, prefirió el silencio de la complicidad antes que afectar su postulación como candidata a Jefa de Gobierno del Distrito Federal. Nuevamente se confirma, en los hechos, que la tan pregonada “Justicia Social” del PRI es un eslogan netamente publicitario y nada tiene que ver con los valores y principios éticos que “debería” poseer tod@ polític@.
Con qué argumentos de descargo podrá el PRI atenuar tan enorme agravio social, sobre todo cuando el tema es eminentemente femenino. Con cuánta hipocresía el PRI se desgarra por la defensa y equidad de género, si las evidencias marcan con contundencia el encubrimiento, durante años, de una actividad delictiva protegida y tolerada por dirigentes partidistas en todos sus niveles.
Otro desnudo priista, que no quedó a nivel de hombro, es el del exgobernador interino del estado de Michoacán, Jesús Reyna, que después de múltiples denuncias ciudadanas que lo señalaban como Tratante de Templarios, nadie de su gremio partidista oía y veía. Ahora resulta estar arraigado por 40 días y con indicios de su participación con los Templarios.
En Tlaxcala el gobierno estatal pretende hacer creer que combate la corrupción a través de la aprehensión de dos exfuncionarios, el primero fue titular de la Comisión Estatal para la Protección contra Riesgos Sanitarios (Coeprist) y el segundo se desempeñó como director de Agricultora en la Secretaría de Fomento Agropecuario (Sefoa). Lo verídico es que el gobierno se delata como un ente cómplice de corruptelas durante tres años, pero no sanciona a los responsables “Chonchos” de las áreas aludidas, cuya nomenclatura apuntaría hacia el extitular de la Secretaría de Salud y el secretario de Fomento Agropecuario, esos sí que son los vertebrados acuáticos más responsables.
Las excretas no son únicamente del gobierno estatal, también aportan las suyas la anterior legislatura local que aprobó “magistralmente” las cuentas públicas de tres años del Poder Ejecutivo.