OPINIÓN

Berrinches intrapartidistas

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Domingo, Febrero 1, 2015

Las distintas fuerzas políticas han iniciado sedas contiendas internas para determinar a los abanderados que habrán de ir a la jornada constitucional. Casi todos los partidos políticos han pautado una serie de berrinches, desde los que entrañan odios personales hasta los que añoran tiempos pasados y que, tal vez, nunca volverán.

Las diversas militancias ven con absorto cómo algunos de sus “líderes” han perdido la compostura, el discurso conciliador, los buenos modales y hasta las reglas mínimas de urbanidad. Fueron casi 15 días donde el derrame de bilis indigestó a los medios de comunicación y las redes sociales, una avalancha de decisiones no previstas en las coordenadas locales provocaron irascibilidad en cuerpo y alma de ciertos actores políticos.

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Las líneas aleatorias prevalecen sobre la certidumbre, la inmensidad de candidaturas denotan una fragmentación significativa del voto ciudadano. Muy complicado predecir, en este momento, la quiniela triunfadora en cada uno de los distritos federales electorales. Todas las franquicias partidistas se encuentran en plena ebullición para seleccionar a sus aspirantes, algunos grupos han sido reservados en sus comentarios y otros no han dudado en denostar desde el principio.

También las dirigencias nacionales han sido protagonistas de desavenencias que han hecho públicas facturas que no han sido saldadas, berrinches en los que, incluso, un expresidente de la República tomó alternativa. Nuevamente se repite la lección de pensar que por haber sido el titular del Poder Ejecutivo Federal todos te deben rendir culto y solemnidad, sin entender que las discrepancias políticas son naturales en los grupos dedicados al quehacer público, algunos integrantes podrán seguir coincidiendo y otros no, razones de perspectiva política definen tales posicionamientos.

En un análisis, efectuado entre diversas firmas encuestadoras, coinciden en el escenario de que el partido en el Gobierno Federal continúa descendiendo en las preferencias electorales. En tal argumentación mencionan a la corrupción como el tema venenoso para el PRI, los intercambios de favores entre el Presidente de la República y diversos consorcios dedicados a la construcción han sido los mega-escándalos cuya daga devastadora penetra inmisericorde el pecho del tricolor. Por más esfuerzos del Gobierno Federal para atajar tales revelaciones, los trapitos sucios siguen saltando del cesto y al parecer seguirán brotando del grupo Atlacomulco. El nuevo PRI es el mismo de siempre, pero su retorno ha sido más voraz intentando recuperarse de los doce años en que fue exiliado del poder federal.

Lo cierto es que diversos sectores, benefactores durante la campaña política, ahora han elevado su voz para exigir resultados positivos en los ámbitos económico, político y social. Con gran desencanto observan la autoflagelación de un gobierno ineficiente, ineficaz, improvisado y carente de respuestas inmediatas. El espejismo de los primeros meses del actual gobierno se ha convertido en un verdadero muro de lamentaciones, las recetas del pasado no son viables para resolver los actuales acontecimientos de la segunda década del siglo XXI.

Nuevamente los mexicanos retomamos, gracias al gobierno priista, la deleznable convivencia con la depreciación del peso frente al dólar (arriba de 15 pesos por dólar), crecimiento económico paupérrimo (abajo del 2 por ciento), el oro negro por los suelos (inferior a los 38 dólares por barril), recorte de 129 mil millones al presupuesto 2015, pero el salario mínimo no merece ni un pestañeo y la pobreza a la alza.

Lo descrito anteriormente debe incitar a la formación de amplios criterios para participar en la jornada electoral, del próximo 7 de junio, y propiciar un equilibrio de fuerzas entre los poderes Ejecutivo y Legislativo. Lo ideal es disminuir el número de diputados del PRI y evitar que el Presidente de la República siga haciendo y deshaciendo con el país y la riqueza de todos los mexicanos.

En la edición XLIX del Súper Tazón, entre los Patriotas de Nueva Inglaterra y los Halcones Marinos de Seattle, se observó muy contento al exsecretario de Hacienda y ahora senador de la República, Ernesto Cordero, personaje panista que aseguró tajantemente que las familias mexicanas con 6 mil pesos mensuales pueden vivir desahogadamente. Un ejemplo es él, pues con la cantidad en mención le alcanzó para comprar un boleto de tan singular evento de reconocido prestigio mundial, su pareja de butaca fue otro damnificado de 6 mil pesos, el cuñado del expresidente Felipe Calderón, Ignacio Zavala. Dato que se somete al soberano escrutinio de la ciudadanía tlaxcalteca. ¡¡Que vuele el ovoide!!

 

 

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