A cuatro años y medio de la actual administración, el combate a la trata de personas es pura simulación, según lo asegura el instituto Fray Julián Garcés, ya que en lugar de combatirse y erradicarse este problema, ahora se ha extendido en 40 municipios de Tlaxcala.
El poder económico, de las armas, del terror, el sometimiento, el sufrimiento y la imposibilidad para algunas mujeres por salirse de las garras de los lenones, hacen de la trata de personas la otra leyenda negra de Tlaxcala.
Esta leyenda es alimentada por una equivocada estrategia de comunicación social, que a través de boletines oficiales nos quieren hacer creer que el combate a la trata de personas es real.
Cada fin de semana se suspenden, que no clausuran los antros, desde hace varios meses.
Lo único que han logrado es el surgimiento de los padrotes oficiales en que se convierten algunos funcionarios corruptos, de las instituciones que llevan a cabo los operativos, ahora los funcionarios regentean a los antreros.
Simplemente al día siguiente de la suspensión, que debería ser clausura definitiva y fulminante, se apersonan para “ayudar a subsanar” las irregularidades, situación que se puede comprobar con los afectados.
Otro efecto de esta política equivocada en materia informativa de este gobierno, es el distanciamiento entre el Ejecutivo y las organizaciones no gubernamentales.
Han dicho que el gobernador “no se dejará chantajear por organizaciones que solo quieren dinero para marchas y plantones”, de paso se llevó a los líderes de los que no quiere saber nada.
No hay sensibilidad para reconocer que este problema de la trata de personas está más allá de pleitos personales o de posturas que nos quieren hacer ver que este gobierno es popular y que tiene credibilidad.
Todo lo contrario, porque esta nueva leyenda negra es una dolorosa realidad que ha sido negada, pero ahora los ojos internacionales nos escudriñan, solamente para conformar lo que ya se sabe.
Corresponde a la sociedad y al Estado, atender la grave situación que viven miles de mujeres y la niñez tlaxcalteca y de otros estados.
Por vulnerabilidad, juventud o por actividades sexuales forzadas o seductoras, están siendo reclutadas.
La mayoría implicados en actividades sexuales forzadas acompañadas de deterioro físico, psicológico y que atenta en contra de su proyecto de vida como mujeres, hijas, madres, hermanas, compañeras o integrantes de una comunidad.
No se les permite decidir sobre su propia vida, su propio cuerpo y su propia identidad, violentando con ello sus derechos más fundamentales.
Las investigaciones realizadas sobre el fenómeno de la trata de personas en el estado de Tlaxcala, han evidenciado la presencia de situaciones tanto de trata interna como la trata externa.
Identificándose que las víctimas son transportadas a otros estados de la república mexicana, en particular del norte del país, así como a los Estados Unidos.
La existencia de la problemática en Tlaxcala, ha sido evidenciada en casos ilustrativos.
Para muestra un botón, éste es un estudio del caso: “La familia Carreto Flores de Tenancingo”:
A manera de ejemplificar concretamente el funcionamiento y modo de operación de la trata de personas analicemos el caso de la familia Carreto.
Se trata de una red que durante 14 años de 1991 a 2004, lucró con más de diez mujeres mexicanas forzadas a prostituirse en Qeens, Nueva York.
Los acusados son Gerardo Flores Carreto – tratante
Josué Flores Carreto - tratante
Daniel Pérez Alonso – amigo cercano de los hermanos Flores Carreto, tratante
Eliú Carreto Fernández- primo de los hermanos Flores Carreto, tratante.
Consuelo Carreto Valencia – madre de los hermanos Flores Carreto, cómplice
María de los Ángeles Velásquez Reyes- cuñada de los hermanos Flores, cómplice.
Edith Mosquera de Flores – dueña del prostíbulo en Queens, NY donde trabajaban las víctimas.
Las víctimas:
Se encuentran documentados los casos de nueve mujeres de entre 14 y 19 años de edad, autoestima baja, poca o nula educación, pobres y originarias de distintas zonas marginadas de México.
Muchas de ellas migrantes hacia zonas urbanas como Tenancingo, Tlaxcala o la ciudad de México en busca de mejores oportunidades de vida.
Modo de operación:
En algunos casos registrados, Gerardo, Josué, Daniel y Eliú utilizaron la seducción y el engaño, parcial o total, para reclutar a sus víctimas y someterlas a la prostitución.
En otros, se utilizó simplemente el secuestro, la violación y la violencia física para mantenerlas controladas.
Muchas veces los tratantes sostuvieron relaciones íntimas e incluso matrimonio con las víctimas y de esa manera, no sólo obtenían información sobre las relaciones familiares y afectivas de la víctima.
Creaban una dependencia emocional y afectiva lo que incrementaba su habilidad para manipularlas y/o amenazarlas.
Una vez enganchadas las llevaban a vivir a Tenancingo a casa de Consuelo Carreto (la madre) quien junto con María de los Ángeles Velásquez (la cuñada) las mantenían vigiladas, aisladas e incomunicadas.
Igualmente, estas mujeres cuidaban a los hijos que algunas de ellas tuvieron con los tratantes.
Era de hecho en casa de Consuelo Carreto donde iniciaba la explotación.
Durante la primera fase de explotación, casi todas las víctimas fueron obligadas a prostituirse en distintos puntos del país como Tenancingo, D.F, Puebla, Irapuato y Tijuana.
Posteriormente, fueron llevadas a Estados Unidos, específicamente a Queens, Nueva York.
El traslado y cruce de frontera siempre se hizo de forma irregular.
Ahí, se les exigía atender a un promedio de 30 hombres al día, cobrando entre 25 y 35 dólares por cada uno, pero nunca se quedaron con el dinero.
Cualquier intento por hacerlo tenía como respuesta golpes severos y amenazas.
A partir de la explotación de sus víctimas, la familia Carreto obtuvo ganancias millonarias.
Las investigaciones revelan que cada una de las víctimas enviaba al resto de la familia Carreto en México, entre 800 y mil 600 dólares semanales.
La investigación
Además de la evidencia de las nueve víctimas que aceptaron atestiguar en el caso, las autoridades estadounidenses cuentan con un testigo cooperante íntimamente ligado a la familia que muchas veces hizo de custodio de las víctimas, así como de acompañante de los acusados durante los enganches.
Adicionalmente, los agentes del ICE (Inmigration and Customs Enforcement) del Departamento de Seguridad Interna de Estados Unidos inspeccionaron en enero de 2004 los dos departamentos en los que vivían los miembros de la familia Carreto y sus víctimas en Queens, NY.
Ahí los agentes encontraron un número considerable de evidencias entre las que se incluyen libretas con números y direcciones de burdeles, casas de masaje y centros de alterne; precios y ganancias por el trabajo que realizaban sus víctimas.
Bolsas de dormir, registros telefónicos, condones, lubricantes y artículos para uso sexual, cartas, fotografías, recibos de transferencias monetarias, entre otros.
Un día después, de la inspección, Josué Flores Carreto, Gerardo Flores Carreto y Daniel Pérez Alonso fueron arrestados.
Por su parte, en Febrero de 2004, autoridades mexicanas arrestaron a Consuelo Carreto Valencia y María de los Ángeles Velásquez Reyes en Tenancingo, México.
Finalmente, Edith Mosquera de Flores, dueña del burdel, se declaró culpable de beneficiarse económicamente de la prostitución forzada.
Entre las acusaciones que se adjudican a la familia se destaca: conspiración, trata con fines de explotación sexual, trabajos forzados, tráfico ilegal para prostitución, conspiración para importar extranjeros con propósitos inmorales, trata y tráfico de personas.
Este caso, que finalmente no fue llevado a juicio, dado que los acusados se declararon culpables el mismo día que iba a iniciarse, es uno de los casos de trata de personas más importantes que ha llegado a las cortes estadounidenses desde que entró en vigor el Acta para la Protección de Víctimas de Trata.
En el marco de la legislación se estima que Josué y Gerardo Flores Carreto sean sentenciados con hasta 30 años de prisión y Daniel Pérez Alonso con una pena de 25 a 30 años.
Algunos ejemplos de casos (los nombres son ficticios)
CASO 1.- Claudia: En 1998 Claudia, de 17 años, conoció a Josué Flores en Tenancingo, México. Josué se presentó bajo el nombre de Raúl y la sedujo con promesas de amor y matrimonio.
En 2001 se casó con ella e inmediatamente después la llevó a un hotel y la mantuvo encerrada durante dos semanas. Claudia sólo podía salir acompañada de Josué o su primo (Eliú).
Posteriormente Josué la llevó a casa de su madre (Consuelo).
Tuvieron un hijo. En ese momento Josué controlaba cada aspecto de la vida de Claudia. Cada vez que intentó escapar, la madre y la cuñada de Josué la retenían, la golpeaban y amenazaban con quitarle al niño para siempre.
Inicialmente Josué utilizó el chantaje para que Claudia se prostituyera “lo harás si realmente me amas, le dijo”, luego utilizó la violencia física y las amenazas.
Josué la obligó a prostituirse en Irapuato, Ciudad de México y Puebla hasta que en 2003 Claudia cruzó la frontera con María de los Ángeles Velásquez (la cuñada) las dos de forma irregular.
En Queens, NY le exigieron que atendiera a un promedio de veinte hombres por día. En ningún momento recibió pago por ello.
Todos los días los tratantes revisaban sus pertenencias para cerciorarse que Claudia no se hubiera quedado con algo de dinero. De lo contrario era severamente castigada. Frecuentemente Josué la amenazaba de muerte si intentaba escapar.
CASO 2.- Petra: Gerardo fue a un pueblo a buscar a una mujer joven y atractiva y encontró a Petra a quien sedujo con promesas de amor y matrimonio y la llevó a casa de su madre en Tenancingo.
Gerardo prometió a Petra comprarle dos casas en México, una para ellos y otra para su familia.
En junio de 2003 él y Daniel Pérez la llevaron ilegalmente a Estados Unidos, Petra creía que iba a trabajar como mesera o en una lavandería, sin embargo una vez en Nueva York.
Gerardo y Daniel la convencieron de prostituirse bajo, el argumento de que tenían que pagar urgentemente la deuda que habían adquirido con los polleros que los habían cruzado.
Para ese momento Gerardo controlaba la vida de Petra y todo el dinero que ganaba.
Todos los días le llamaba para preguntarle cuantos clientes llevaba y revisaba sus cosas, para asegurarse que no se hubiera quedado con algo de dinero.
Como en el caso anterior los golpes y las amenazas eran constantes.
CASO 3.- María: A los 15 años María, originaria de una pequeña comunidad de Puebla, fue a la ciudad de México a trabajar como sirvienta.
Un domingo en un baile conoció a Daniel Pérez, quien, dos semanas después, llevó a María a la casa de su hermano en Tenancingo, bajo la promesa de que esa noche regresarían al D. F.
Sin embargo una vez ahí la encerró, la violó y le quitó el poco dinero que llevaba consigo.
Después de aproximadamente dos meses, Pérez le dijo a María que sería prostituta.
María logró escapar y fue a la casa de su hermana en la ciudad de México.
Poco tiempo después Pérez encontró a María, le dijo que había cambiado, que la trataría bien y la convenció para que volviera con él.
Daniel Pérez la llevó a un departamento que compartía con Josué en el DF., la aisló completamente y la obligó a prostituirse.
Pensando que no tenía otra opción, María se prostituyó en el DF y en Tenancingo.
Igual que en los casos anteriores llegó a EU de forma ilegal, fue severamente golpeada y amenazada cuando no llevaba dinero suficiente, cuando se negaba a trabajar o cuando intentaba guardar algo de dinero para sí.
Dos veces quedó embarazada y las dos fue obligada a abortar. Como en los casos anteriores cada aspecto de la vida de María estaba controlado por la familia Carreto.
CASO 4.- Lupe: Cuando Lupe tenía 14 años fue a visitar a su prima a Tenancingo. En un día de campo conoció a Gerardo y a Cándido, el primo de Gerardo.
Al final del día Gerardo invitó a Lupe a casa de su mamá. Esa noche Gerardo violó a Lupe.
Tiempo después Gerardo fue al pueblo de Lupe y convenció a sus papas que se quería casar con ella, nunca se casaron pero si tuvieron una hija, Gladis, que vivió con Consuelo (la madre de Gerardo).
Lupe fue llevada a Tijuana donde la obligaron a prostituirse y a mantener relaciones con más de 30 hombres al día. Vivió en esas condiciones por cinco años.
A pesar de que Gerardo le prometió que una vez que naciera la bebe no volvería a ser prostituta, la llevó a Estados Unidos a trabajar.
Una vez más fue forzada a prostituirse y a enviar aproximadamente mil dólares semanales a la familia de Gerardo. El abuso y las amenazas fueron las mimas que en los casos anteriores…
CASO 5.- Cristina. Ella es una mexicana que lleva varios años trabajando en un billar que frecuentaba la familia Carreto.
Daniel Pérez la sedujo y varias veces le pidió que se prostituyera para él pues, decía, estaba necesitaba dinero desesperadamente para enviar a su hermana y su madre enferma.
Prometía que sería por un periodo corto de tiempo hasta que pudiera ofrecerle lo que ella realmente merecía.
Cristina se negó.
En conversaciones posteriores Pérez le admitió a Cristina que tenía a mujeres trabajando en la prostitución (tres en México y una en EU) arguyendo que era su trabajo…
Tenancingo cobró fama internacional como pueblo lenón cuando el diario estadunidense The New York Times, dio cuenta del caso de los Carreto Flores.
Una familia de proxenetas avecindada en Tenancingo que reclutaba jovencitas en distintos lugares de México y las introducía ilegalmente a Estados Unidos, especialmente a Nueva York.
Este debería de ser un ejemplo de la forma efectiva de combatir a la trata de personas, hay que ir a fondo, aunque en este caso fue el brazo de la justicia de los Estados Unidos, quien no pone la muestra.
Es un caso debidamente documentado, mientras en Tlaxcala se deja libres a los lenones, tal vez hasta con una disculpa que diría “usted perdone señor padrote, por haberlo metido en nuestras sucias celdas”.
Fuentes:
The Goberment’s trial brief, United States of America vs. Josué Flores Carreto, Gerardo Flores Carreto and Daniel Perez Alonso, defendants.
United States District Court Eastern District of New York, 3 plead guilty to charles involving forcing young mexican women into sexual slavery in N.Y” ICE News Release, 5 de abril de 2005, Mexican women set to testify against alleged sex traffickers, en Libertad Latina. org (wwwlibertadlatina.org), 3 de abril de 2005 Dirty Little secret in Corona. New York Daily News, 4 de abril de 2005 Prostitution horror for young women. New York Daily News, 2 de abril de 2005. Revista Proceso, edición 1503.