Por un reducido margen, el candidato tricolor adelantaba en el cómputo a la abanderada perredista
A la panista Adriana Dávila la rebasaron sus dos adversarios en el tramo final del proceso electoral
La exasperante tardanza en la información del PREP, responsable de la tensión prevalente en Tlaxcala
A las urnas acudió ayer el electorado tlaxcalteca con una inusual certeza: bien a bien, nadie sabía cual de las alternativas -la del PAN, la del PRI o la del PRD- podía ganar la contienda. En los días previos a los comicios se habían multiplicado los indicios de que, contra lo que algunos supusimos, en efecto íbamos a una elección tan pareja que hacía riesgoso vaticinar con aceptable precisión qué partido podría alzarse con la victoria. Tan poco claro se visualizaba el panorama que no hubo casa encuestadora -de las reputadas como serias- que se atreviera a dar -y menos a publicar- los números de los sondeos que practicaron en los días anteriores inmediatos a los cierres de campaña. Ninguno de los especialistas en demoscopia electoral entrevistados en medios de difusión nacionales la víspera de la veda legal que rigió desde las doce horas del pasado miércoles hasta ayer a las seis de la tarde -hora en que cerraron las casillas de votación-, ninguno de esos expertos, repito, dispuso de elementos suficientes como para anunciar el nombre del probable triunfador. Por esa razón, se limitaron a decir que había un empate técnico que imposibilitaba detectar cuál de los aspirantes encabezaba las preferencias electorales. No mentían: en los pocos estudios serios que se llevaron al cabo en Tlaxcala, Marco y Lorena aparecían casi igualados, seguidos de cerca por Adriana. La de Tlaxcala -dijeron- sería una elección en tercios que cualquiera podría ganar… y que se decidiría sólo hasta que se contaran los últimos votos.
La compleja idiosincrasia tlaxcalteca
En lo personal he sostenido que el verdadero pulso de los comicios tlaxcaltecas lo tenemos quienes, por el trabajo periodístico que desarrollamos en medios informativos y de opinión locales, estamos normalmente mejor enterados de los detalles del proceso que los medios y las encuestadoras que trabajan para todo el país. Por otra parte, haber hecho coincidir en una misma fecha las contiendas de trece estados provocó que, en la perspectiva federal, el interés se desplazara a las entidades con más electores y mayor peso político y económico, desatendiendo y hasta minimizando la fuente tlaxcalteca. La realidad es que los que estamos inmiscuidos en el acontecer de la entidad percibimos sensaciones, gestos y hasta chismes y rumores cuya repercusión no la captan reporteros y encuestadores que vienen de fuera y que desconocen la idiosincrasia tlaxcalteca. Reunidos esos indicadores de naturaleza casi subliminal, constituyen un conjunto de circunstancias que inciden en el humor del electorado y que, en no pocos casos, son factores que determinan su decisión de voto.
Elementos que pesaron en la elección
La semana pasada puntualice los factores por los que podría estrecharse el margen del triunfo que supuse sería amplio a favor del candidato Marco Mena. Dichos factores eran: “…1) el bajísimo aprecio que los mexicanos tienen por el presidente de la República, el priísta Enrique Peña Nieto y, 2) las calificaciones en general reprobatorias que han merecido a la ciudadanía el trabajo de los gobernadores tricolores en funciones…” En seguida señalé que “…lo anterior no es una apreciación personal, sino la transcripción fiel de lo que, con ligeras variantes, han venido constatando de manera consistente las empresas encuestadoras en los últimos meses…”. Concluí el párrafo de referencia con esta reflexión: “…si ocurriera tal circunstancia, crecerá el riesgo de que la oposición se embarque en un proceso litigioso en calles y tribunales que eventualmente complicaría el inicio del nuevo gobierno…”.
Tensión post electoral
Siete días después, los temores parecieron ratificarse, pues conforme a las primeras cifras difundidas hasta última hora de ayer domingo por el órgano electoral estatal, apenas si se comenzaba a perfilar una ajustada victoria de Marco Mena. Mas al ser números muy preliminares -un ridículo 12% a la 1:30 de la mañana de hoy lunes- y al no ser suficientemente amplia la diferencia con Lorena Cuéllar, la prudencia aconseja esperar a que, para confirmar la tendencia, se cuente con un mayor número de actas computadas. El impasse de tensa incertidumbre creció a causa de la inexplicable y desesperante lentitud con que operó el PREP, y dio lugar a que, sin pruebas convincentes, los aspirantes se declararan vencedores. El hecho excitó a la militancia, pudiendo provocar que gente interesada en promover desórdenes callejeros desestabilice políticamente a la entidad y conflictúe el inicio de un nuevo gobierno.
Los negativos de González Zarur
Contrariamente a lo que ocurrió la pasada elección federal en la que Mariano González Zarur consiguió alzarse con el triunfo en los tres distritos en disputa, esta vez si hubo quienes -Lorena y Adriana, más aquella que esta- supieron sustanciar y dar cuerpo a la aversión hacia la figura del mandatario tan extendida entre numerosos sectores de la población tlaxcalteca. Esa tendencia fue claramente detectada por diversos sondeos de opinión como el de El Financiero, en el cual sólo un 36% de la población se manifestó satisfecho con la gestión del gobernador contra un categórico 59% que la desaprobó, o el de El Universal, en que el 75% se dijo inconforme con el trabajo del contador González contra un reducido 24% que dijo aprobarlo. Según mi entender, ese rechazo no se refiere tanto a su labor de gobierno como a su manera arrogante de conducirse en el poder. La que mejor aprovechó ese flanco vulnerable del PRI fue Lorena, que concluyó que era más sencillo azuzar el voto de castigo contra un gobernador impopular que enfrentar a un candidato brillante que la había superado contundentemente en el debate. Su discurso entonces tomó un rumbo simple pero altamente rentable: “…si usted, elector, quiere tomar desquite por los desprecios sufridos, si tiene cuentas pendientes que cobrar, si lo engañaron y no le cumplieron, entonces vote por Lorena, una mujer tan agraviada o más que cualquiera de ustedes …”. En entrevista de hace días en Reforma, no mencionó una sola vez a Marco Mena; todas sus baterías las enfocó contra “…el mal gobierno de González Zarur…”. Así fue como Lorena logró que el voto antimarianista se fuera con ella.
ANTENA ESTATAL
El Pana, personaje irrepetible
El Pana ha muerto. Ya no le veremos vestido de torero en la plaza ni derrochando garbo por las calles. Será difícil olvidarle; gente con su personalidad nos deja un vacío imposible de llenar. Vendrán otros, pero su incopiable marchamo no lo igualará nadie. El Pana hizo en la vida lo que en gana le vino, yendo por el mundo a su muy peculiar aire. Nada de lo suyo fue predecible; su existencia la guiaba el azar y el misterio. En recuerdo de este hombre excepcional, el mismo jueves 2 de junio por la noche y apenas enterado de su deceso, redacté un texto elegíaco que titulé “Muerte sin gloria”, en el que repase en extenso su extraordinaria biografía, exaltando, sí, triunfos y aciertos, pero sin disimular fracasos, errores. Y me referí también a su decadencia, que a mi en lo personal me dolía y rebelaba. Mi propósito, lo subrayo, no fue escribir un panegírico que lo idealizara, sino delinear con fidelidad su perfil, a veces heroico, a veces trágico y a veces cómico. No me valí de referencias, sino de vivencias compartidas; no inventé, describí y traté de interpretar. Titulé el trabajo “Muerte sin gloria”, aludiendo a la ilusión tantas ocasiones repetida por el torero mismo de querer dejarse la vida en las astas de un toro. Y quise creer que el escenario de su sueño habría sido una plaza de primera, con un cartel de lujo y matando toros de un hierro legendario. Ese, a mi parecer, era el remate que El Pana habría querido para su cinematográfica existencia. Mas no fue así; la historia se escribió de otra manera: murió, sí, pero en un lugar que no es tierra de toros ni de toreros, haciendo el paseíllo con un novillero desconocido, y lidiando un encierro destartalado de una ganadería sin prestigio. Pensando en ello fue que decidí que el encabezado de mi evocación debía ser, a manera de lamento, “Muerte sin gloria”, que un indocumentado con micrófono -el mismo que ha venido asumiéndose como intérprete único de la voluntad de El Pana y de su familia- dolosamente lo interpretó al aire como una inadmisible falta de respeto hacia el fallecido. Pobre tipo; sus palabras se las llevará el viento; en cambio mi honesto homenaje al torero permanecerá por siempre en los anales del periodismo taurino de Tlaxcala.
Para la Primera Plana:
El impasse de tensa incertidumbre que se vive en Tlaxcala creció a causa de la inexplicable y desesperante lentitud con que operó el PREP, y dio lugar a que, sin pruebas convincentes, los aspirantes, respaldados por sus respectivas dirigencias nacionales, se declararan vencedores.