Al PAN sin alianza no le alcanza para la presidencial, y el PRD sin el apoyo azul perdería lo poco que tiene
Tiempos de Democracia
De entre los rubros en los que el gobierno no exhibe buenos números destaca el del control de la violencia
El asunto de la inseguridad materialmente desbordó a Osorio Chong, el gran fracasado del actual sexenio
En tanto Acción Nacional ausculta la posibilidad de encontrar apoyos adicionales para enfrentar con posibilidad de éxito la contienda del 2018, el PRD -en su papel de fiel de la balanza- deshoja la margarita para decidir a quien acompañará -al PAN o a Morena- en el crucial enfrentamiento. En términos de rentabilidad electoral al sol azteca le conviene más el partido azul, pues podría poner candidatos, tanto en la ciudad de México -sería la señora Barrales- como en Tabasco, Michoacán y Morelos, estados en los que su hegemonía -si juega sólo- estaría por tocar a su fin. Lo contrario acontecería si optara por sumarse a Morena, pues López Obrador -siempre fiel a su estilo- impondría sus abanderados en las cuatro entidades. Por el lado del PRI, una nueva encuesta señala que la popularidad de Peña Nieto continua cuesta abajo y ya está en un paupérrimo nivel del 19%. Si la intensidad del escándalo del espionaje aumenta de decibeles, es previsible que su aceptación caiga aún más -quizá hasta cifras de un solo dígito-, tendencia que podría afectar al derecho no escrito que confiere al mandatario de turno la exclusividad en la designación del candidato tricolor.
Estos son mis principios…
La integración de ese frente amplio del que tanto se habla en estos días llevaría al PAN a matizar su posición conservadora de derecha para correrse hacia un espacio más próximo al centro del espectro ideológico. Y al PRD le haría abdicar de su ideario progresista de izquierda para colocarse en un lugar si cabe aún más moderado que el que actualmente ocupa, proclive a negociarlo todo. Si el trato se consumara, el PAN estaría en aptitud de competir por la Presidencia con Ricardo Anaya como candidato, en tanto que el empequeñecido PRD -sin chance de proponer aspirante a la grande- podría retener los estados que gobierna… al precio de seguir perdiendo identidad. Dejo ahí el tema, amigo lector, porque el propósito anunciado de este artículo es proseguir con el análisis del perfil de aquellos a quienes las encuestas señalan como probables candidatos del PRI. Sigamos pues en ello, que ya llegará el turno de ocuparnos de los personajes que hacen fila en los demás partidos.
El priísta más mencionado
Es Miguel Ángel Osorio Chong el priísta que, conforme a los estudios demoscópicos, está a la cabeza de los aspirantes tricolores. Esa realidad, empero, no obedece a la aceptación y simpatía que su nombre despierta entre la ciudadanía sino al hecho de que sus funciones como secretario de Gobernación le hacen aparecer en los medios con una frecuencia superior a la de sus demás compañeros de gabinete. En otras palabras: no es que Osorio Chong sea el más aceptado; es tan sólo el más conocido. Además, en los sondeos que lo confrontan cara a cara con candidatos de otros partidos los resultados le son consistentemente adversos. Tres razones hay que explican su desventaja: 1) el descrédito de la figura presidencial; 2) el deterioro generalizado de la imagen del PRI y, 3) el hecho de que Osorio Chong es, en competencia parejera con Luis Videgaray, el gran fracasado del sexenio.
Traspaso de facultades
Al inicio de la administración del presidente Peña Nieto, se decidió ampliar el de por sí extenso abanico de facultades de la Secretaría de Gobernación. La adición más notoria fue poner bajo el control de su titular la que, en el sexenio calderonista, era la Secretaría de Seguridad Pública. Esa dependencia del Ejecutivo gestionó la Estrategia Nacional de Prevención del Delito y Combate a la Delincuencia, un ambicioso plan que abarcaba la implementación de políticas de seguridad pública, incluyendo la prevención del delito y el combate al crimen organizado, así como el ordenamiento del sistema penitenciario, la profesionalización de la Policía Federal y la creación de un programa policial basado en la investigación científica y el uso de la tecnología.
El supersecretario
Bajo un organigrama distinto, las responsabilidades que fueron de aquella Secretaría de Seguridad Pública se traspasaron a la de Gobernación. Al agregar esas funciones a las de su normal competencia se configuró un enorme aparato burocrático que el presidente puso íntegro en manos de Osorio Chong. El supersecretario además respondería por la vigilancia del cumplimiento de los preceptos constitucionales; por la atención de los asuntos de política interior; por la conducción de las relaciones con los otros poderes de la Unión, los gobiernos estatales y las autoridades municipales y por la coordinación de las acciones de protección civil y de seguridad nacional. Peña Nieto confería así al ex gobernador de Hidalgo plenas atribuciones para que, al frente de la más poderosa Secretaría de Gobernación de la historia, enfrentara y resolviera el más acuciante problema heredado por las administraciones panistas: el de la violencia criminal.
El fracaso
El reto superó las capacidades de Osorio Chong. El mes de mayo pasado registró la mayor cifra de homicidios -más de 2 mil denunciados- desde que existen esas estadísticas. Y si se pasa revista a los rubros confiados al hidalguense se advertirá que en ninguno se ha mejorado. Las cárceles son un desastre; hasta de las de alta seguridad se evaden los reclusos y, en las otras, el gobierno penitenciario lo controlan los delincuentes. No existe estrategia ni dirección; las fuerzas del orden andan a salto de mata, acudiendo aquí y allá para extinguir los fuegos que alternativamente prenden y apagan las redes organizadas del crimen. Y lo principal: la funesta política de combatir al narco con las armas ocasionó un dispendio desproporcionado de recursos, y de muertes y de desaparecidos en número equiparable al de países en guerra.
Los pretextos
Lo que ahora está de moda es atribuir el incremento de la criminalidad al sistema penal oral, acusatorio y adversarial, puesto en operación hace un año. Al argumentar tan fútil pretexto se ignora que se tuvieron ocho años para capacitar a policías, fiscales y jueces, y a que, en ese empeño, se invirtieron veinte mil millones de pesos. Lo cierto es que, en ausencia de una verdadera política criminal, disuasiva y correctiva, lo fácil es culpar a un procedimiento concebido para cerrar el ciclo de impartición de justicia desde la secrecía de los viejos juzgados penales. Y vale subrayar que, si se pone en libertad a un sujeto sorprendido en posesión de armas prohibidas, no es porque la ley obligue a hacerlo, sino porque el juez enterado del caso no se atreve a hacer uso de la facultad discrecional que tiene para recluirlo si lo considera peligroso. Sin dejar de reconocer que el sistema es perfectible, son las limitaciones, miedos y compromisos de los juzgadores las que alimentan la sensación de que esa es la causa de la crisis de violencia que México vive.
Aspirante sin futuro
Las evidencias abruman. En el 2012, Osorio Chong se comprometió a abatir los índices de inseguridad que asolaban a los mexicanos. Cinco años después, en el 2017, a México se le reconoce como una de las naciones más peligrosas del mundo. Con esas cartas credenciales… ¿alguien en su sano juicio -Peña Nieto o los verdaderos gerifaltes del PRI- sería capaz de inclinarse por la figura de un fallido secretario de Gobernación como la alternativa para evitar que, dentro de un año, los tricolores tengan que salir de Los Pinos por la puerta de atrás? No lo creo.
ANTENA ESTATAL -1-
Contubernio conocido
Se descubrió en San Luis Potosí, y ya provocó que tres diputados locales se vieran obligados a pedir licencia para facilitar el ser investigados. La evidencia del enjuague entre legisladores y miembros del órgano fiscalizador la aportó una filmación furtiva realizada con teléfono celular. Lo que saltó a la luz pública en aquella entidad -hay que decirlo y repetirlo- es práctica normal en Tlaxcala; la forma como operan los corruptos ha sido descrita en este espacio. Con una diferencia: allá en San Luis la revelación provocó una airada reacción ciudadana, mientras que aquí nadie ha hecho nada para castigar a los ladrones. Estrecha relación con el caso guarda la promesa incumplida del diputado Alberto Amaro -presidente de la Comisión de Fiscalización- de iniciar una investigación en torno a hechos que presuntamente involucran a integrantes de la pasada legislatura y a quienes, en ese periodo, mandaban en el Órgano Superior de Fiscalización. ¿Cuáles habrán sido los motivos para que don Alberto desistiera de sus afanes redentores? Se admiten ideas.
ANTENA ESTATAL -2-
Echar pa´lante
El gobernador Marco Mena tiene a la mano una manera sencilla de granjearse el favor instantáneo y unánime de la gente. Le bastaría con enviar al Congreso una iniciativa que elimine el fuero constitucional en Tlaxcala. Se trata de una fórmula que ni es original ni contraviene lo que el sistema denomina lo políticamente correcto y que, por lo demás, está siendo ya aplicada en otros estados de la República. De hacerlo, el mandatario daría respuesta a un viejo clamor ciudadano. Y de no hacerlo… también.
P.D. Un saludo solidario a los colegas jornaleros, y mi particular deseo de que pronto encuentren los equilibrios necesarios para seguir adelante.
Para la Primera Plana:
El gobernador Marco Mena tiene a la mano una manera sencilla de granjearse el favor instantáneo y unánime de la gente. Le bastaría con enviar al Congreso una iniciativa que elimine el fuero constitucional en Tlaxcala. Se trata de una fórmula que ni es original ni contraviene lo que el sistema denomina lo políticamente correcto y que, por lo demás, está siendo ya aplicada en otros estados de la República. De hacerlo, el mandatario daría respuesta a un viejo clamor ciudadano. Y de no hacerlo… también.