La vieja guardia salinista -Gamboa, Beltrones y Aspe- factor que incidirá en el proceso de elección priísta
Despierta dudas la flexibilidad del criterio con que el INE maneja la fiscalización de los dineros electorales
Combate a la corrupción, causa común de todos los movimientos ciudadanos que proliferan en Tlaxcala
El caldero preelectoral priísta se sobrecalentó al conocerse una lista -a buen seguro apócrifa y anónima- conteniendo una extensa serie de supuestos e inminentes cambios en el gabinete de Peña Nieto. Quienquiera que haya sido su autor logró: 1) embrollar más a la confundida militancia; 2) poner nerviosos a quienes aspiran a la postulación presidencial y, 3) dificultar la tarea del mandatario para mantener dentro del redil a personajes de su administración que, inquietos ante la falta de línea, desatienden los asuntos de su competencia. Este fenómeno es perceptible en las entidades federativas, y en los tres niveles de gobierno. Tlaxcala no es la excepción.
Candados claves
La tensión al interior del PRI cobra día a día mayor intensidad. Si esa tendencia, lejos de aminorar y ponerse en pausa, sigue elevándose en vísperas de su Asamblea Nacional, el control de la misma estaría en riesgo y, con él, su más preciada virtud: la monolítica disciplina partidaria. Aunque el cónclave abordará temas de índole diversa como la actualización de la plataforma ideológica y operativa del partido, la atención se centrará en la intentona de derogación de impedimentos para ser candidato presidencial, en particular los relativos a haber sido dirigente partidista y a tener una militancia mínima de diez años. La apertura de los candados le daría paso a Nuño, y hasta a algún hipotético aspirante ciudadano como Meade.
Tortuguismo tricolor
Mientras que los partidos con los que va a rivalizar no están atados, ni a los tiempos del gobierno ni a sus peculiares prácticas electivas, el PRI permanece estático frente a la dinámica de sus adversarios que corren, cada uno por su carril, sin inhibiciones ni taxativas, desplegando un intenso activismo proselitista. Así, ante la pasividad e impotencia del tricolor, se perfila una alianza PAN-PRD, con Ricardo Anaya como su probable abanderado, y con López Obrador como seguro candidato de Morena-PT. Y en tanto todo eso ocurre, las encuestas apuntan a que, cuando el PRI decida entrar a la competencia, habrá cedido una ventaja sumamente difícil de descontar.
Improbables… pero no descartables
Repasados que fueron en pasados artículos los perfiles de Videgaray, Osorio Chong, Nuño y Meade, toca acercarnos a tres personajes que, estando a distancia de los anteriores, hoy por hoy son apenas actores secundarios en el elenco estelar de los presidenciables tricolores. José Narro es uno de ellos y, aunque más rezagados, los otros dos serían Enrique de la Madrid y José Calzada. Es claro, sin embargo, que sólo algún acontecimiento imprevisto podría aproximarlos a la primera línea de los elegibles y aunque sea remota, esa posibilidad les confiere la condición de no descartables.
Narro, oportunista de la política
José Narro es un ejemplo de que la cercanía con el poder -y la ambición de aferrarse a él- mancha la trayectoria más limpia. Su hoja de servicios le valió ser el integrante del gabinete mejor calificado; no obstante esa distinción, al que fuera rector de la UNAM el presidente le encomendó el rol de repartidor de dádivas en Ecatepec durante los comicios del estado de México. Y allá fue el veterano secretario de Salud, a repartir uniformes y cédulas de afiliación al Seguro Popular, así como a prometer unidades médicas. A Narro siempre le sedujo el poder y nunca puso reparos a servir indistintamente al PAN o al PRI. Acabó en el tricolor, en labores cuyo bajo nivel le mereció el apelativo -AMLO dixit- de vulgar matraquero.
Los de la vieja guardia…
Esta pasarela de aspirantes priístas por el espacio de Tiempos de Democracia no puede concluir sin mencionar a la vieja guardia salinista que, con toda certeza, está atenta al desarrollo de un proceso sucesorio del que, de toda evidencia, no quiere permanecer al margen. La veo tomando el pulso a la militancia, examinando los probables escenarios, y -me limito a suponer-, en constante intercambio de planes e ideas con quien fuera su jefe en el sexenio 1998-1994. Me refiero al infaltable Emilio Gamboa, eje articulador de las estrategias del grupo y, a sus cartas más reconocidas, Pedro Aspe y Manlio Fabio Beltrones, aquel un economista-tecnócrata de extracción itamita, y este un político-político, experto en el funcionamiento de la red de albañales por los que se eliminaron durante décadas las aguas sucias del sistema.
ANTENA NACIONAL
El INE y la flexibilidad de sus números
Mas que movernos a la mofa, como ciudadanos debe preocuparnos la falta de precisión con que el INE informó de su labor fiscalizadora en torno a los dineros que invirtieron los partidos -el PRI-gobierno particularmente- en las elecciones del Edomex y Coahuila. Aparte de ignorar olímpicamente los excesos ocurridos en la entidad natal de Peña Nieto, aparte de eso, repito, los datos específicos de Coahuila -la entidad predestinada a ser negociada- dejaron ver los inciertos márgenes con que se maneja el órgano electoral cuando se trata de valorar posibles rebases de topes de campaña.
De la relatividad del trabajo fiscalizador
inicialmente, los consejeros hicieron saber a la opinión pública que el candidato del tricolor en el estado norteño había excedido en un 34 % los límites establecidos por la ley. La magnitud del abuso hacía en principio imposible que, ni con la mejor voluntad (¿) de sus magistrados, el tribunal electoral pudiera revertir la anulación de los comicios. Sin embargo, pocos días después y como resultado del cabildeo del líder priísta Ochoa Reza por los pasillos y oficinas del propio INE, y de la activa colaboración de sus consejeros subordinados con Marco Antonio Baños a la cabeza, aquel 34% se redujo como por arte de magia a un 7.82%, ya muy cercano al 5% que la norma establece como máximo. El resto de la labor está en manos del tribunal… y del acuerdo a que llegue el gobierno de Peña Nieto con el PAN.
ANTENA ESTATAL
Proliferación de movimientos ciudadanos
Como lógica consecuencia de la falta de confianza en la honestidad y buena fe de sus representantes políticos, en tiempos recientes han estado brotando como por generación espontánea -cual hongos en el humedal de un bosque- un sin número de agrupaciones ciudadanas que abanderan causas sociales desatendidas por las autoridades constituidas. Lamentablemente, al actuar cada una de esa agrupaciones por su lado, sus legítimas exigencias son desoídas por quienes tienen la obligación de escucharlas, atenderlas y procurarles solución.
Del encauzamiento de la indignación
El periodista y sagaz opinador René Delgado, en su Sobreaviso que sábado a sábado publica en el diario Reforma, alude a “…una sociedad que no acaba de transformar su enojo en exigencia inteligente y acción organizada…”, y aduce que ese activismo carente de coordinación es el motivo por el que “…la administración se ríe y burla del malestar social…”. Tiene razón; la energía está ahí y tiene una tremenda vitalidad…, pero no acierta a encontrar un cauce común por donde marchen ordenadamente las inconformidades individuales.
Energía social desarticulada
Convencidos en efecto de que, si actúan de manera aislada sus voces no serán escuchadas, una parte de esos grupos -hay muchos y convendría que se sumaran poco a poco- se han dado a la tarea de entenderse entre sí a fin de formar un frente amplio capaz de identificar las causas profundas que unifican sus respectivos malestares. René Delgado concluye su reflexión semanal afirmando que la indispensable oxigenación de la vida pública del país sólo se conseguirá por medio de “…la articulación de los organismos y movimientos ciudadanos…”.
Nosotrxs, suma de colectivos
A Nosotrxs, el movimiento ciudadano fundado en México por el doctor Mauricio Merino, le mueven precisamente esos propósitos. No está concebido -según lo entiendo- para acosar a funcionarios que se conducen conforme a principios éticos de honestidad y transparencia, sino para trabajar con ellos, ayudándolos a supervisar sus planes y programas, señalando y denunciando puntualmente desviaciones y omisiones ahí donde ocurran. La participación en la vida pública de Nosotrxs -vale la pena repetirlo tantas veces como sea necesario- no es ni partidista ni electorera, es sólo social, y su efectividad e influencia dependerá de la fuerza moral que le proporcione la suma de los colectivos ciudadanos que se le unan.
La corrupción, el enemigo común
Valorando el unánime sentir de los grupos consultados, se detectó que la corrupción -y obviamente su compañera inseparable la impunidad- es la afección que más daña al cuerpo social, no sólo por los perjuicios que causa al erario sino porque incide en todas las demás problemáticas que preocupan a la sociedad. En esa virtud, se decidió por amplio consenso dar prioritaria atención a los sistemas estatales anticorrupción cuyas leyes secundarias -incluyendo la integración de los comités ciudadanos que darán seguimiento a su aplicación- se encuentran estancadas, y han sido objeto de una deliberada dilación en su trámite legislativo. Tlaxcala, apena el decirlo, se cuenta entre las entidades con menos avances en la materia.
Para la Primera Plana
La tensión al interior del PRI cobra día a día mayor intensidad. Si esa tendencia, lejos de aminorar y ponerse en pausa, sigue elevándose en vísperas de su Asamblea Nacional, el control de la misma estará en riesgo y, con él, su más preciada virtud: la monolítica disciplina partidaria. Aunque el cónclave abordará temas de índole diversa, la atención se centrará en la intentona de derogación de impedimentos para ser candidato presidencial