OPINIÓN

Dirigencia de Morena, exhibida

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Jueves, Junio 4, 2026

La reciente resolución del Tribunal Electoral de Tlaxcala (TET) relacionada con la impugnación promovida por el militante morenista Edvino Delgado Rodríguez, abre un nuevo capítulo en la disputa interna de Morena en Tlaxcala y coloca bajo escrutinio decisiones que parecían haber quedado cerradas dentro de la estructura partidista.

Durante varios meses, distintos sectores al interior del partido manifestaron inconformidades respecto al papel asumido por la dirigencia estatal encabezada por Marcela González Castillo y su cercanía con el proyecto político de su esposo, el alcalde capitalino Alfonso Sánchez García, rumbo a la sucesión gubernamental de 2027.

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Al ordenar una nueva valoración del asunto, el TET no está emitiendo una sentencia definitiva sobre el fondo de las acusaciones, pero sí está enviando un mensaje institucional relevante y coloca inevitablemente bajo observación a la Comisión Nacional de Honestidad y Justicia de Morena, instancia responsable de garantizar la legalidad interna del partido.

Pero las repercusiones no se limitan al ámbito jurídico.

La resolución también impacta directamente en la dinámica política interna de Morena en Tlaxcala. En un contexto donde distintos grupos se posicionan rumbo a la definición de candidaturas para 2027, cualquier decisión relacionada con la actuación de la dirigencia partidista adquiere una dimensión estratégica.

Y es precisamente ahí donde aparecen las consecuencias políticas de esta resolución. Desde hace tiempo, diversos actores de Morena han denunciado una evidente cargada de la dirigencia estatal encabezada por Marcela González Castillo, respaldada además por el delegado nacional Armando Contreras Castillo, en favor del proyecto político que encabeza el alcalde capitalino Alfonso Sánchez García rumbo a 2027.

La exclusión sistemática de otros grupos internos se ha vuelto cada vez más visible. Un ejemplo reciente ocurrió durante el evento en respaldo de la presidenta Claudia Sheinbaum en la ciudad de Tlaxcala el pasado domingo, donde el diputado federal Raymundo Vázquez Conchas fue relegado, sin posibilidad siquiera de incorporarse al estrado reservado para los actores políticamente favorecidos. Más allá de los protocolos, el mensaje político fue inequívoco: hay actores con acceso privilegiado a las estructuras de decisión y otros que permanecen marginados, au cuando forman parte del mismo movimiento

Por ello, la resolución del Tribunal Electoral trasciende el expediente jurídico. Lo que está en juego no es únicamente la actuación de una dirigencia partidista, sino la credibilidad de los mecanismos internos de Morena en Tlaxcala y la posibilidad de garantizar condiciones equitativas para todos los grupos y liderazgos que forman parte del movimiento.

Si la nueva revisión confirma irregularidades, las consecuencias no deberían limitarse a una corrección administrativa. Tendrían que alcanzar a quienes han conducido la vida interna de Morena en el estado durante los últimos años y han sido señalados por utilizar las estructuras partidistas para favorecer un proyecto político específico.

El verdadero problema no es la existencia de aspiraciones legítimas rumbo a 2027, sino el abandono de la dirigencia partidista en su obligación de actuar con imparcialidad. Lo que ahora mismo está en discusión es si Morena Tlaxcala será capaz de llegar al proceso sucesorio con reglas parejas para todos o si continuará profundizando una dinámica donde las estructuras partidistas están al servicio del grupo político que hoy despacha en el ayuntamiento, a un costado de Palacio de Gobierno.

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