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Quedó atrás un 2013 repleto de situaciones destacables en los distintos niveles, llámense internacional, nacional, estatal y/o municipal. Las notas tuvieron una repercusión tal que hicieron vibrar las estructuras económicas, políticas y sociales; el asombro humano nuevamente incrementó sus índices de decepción y, en casos específicos, de reconocimiento a ciertas aportaciones de beneficio colectivo.
En el plano nacional se consumó el agravio al pueblo mexicano con las llamadas “Reformas Estructurales”, sin duda, la actualización de la legislación nacional es un tema fundamental para modernizar y generar competencia en el interior y exterior del país. Lo malo del procedimiento fue que se utilizó el trámite “fast track” para su aprobación, pues no hubo discusión e incluso bastantes legisladores, después de concluido el proceso legislativo, no tuvieron ni tienen conocimiento de lo que consintieron, simplemente alzaron de manera automática una extremidad superior.
La Reforma Educativa obedece más al interés del gobierno por tener el monopolio del control político-administrativo sobre la base magisterial, una vez que con la aprehensión de la eterna líder, Elba Esther Gordillo, el sindicato dobló manos y piernas. El año nuevo dará continuidad a los sobresaltos que la Coordinadora Nacional de los Trabajadores de la Educación (CNTE) inició en contra de la aprobación de la Ley referida, en los estados y en la capital del país las inconformidades elevarán la presión y los pronósticos se antojan harto reservados.
La Reforma Hacendaria se convirtió en otra mera Miscelánea Fiscal, afectando nuevamente a las clases media hacia abajo y protegiendo, con el matiz de última hora del presidente de la República, a los grandes consorcios. También se deja sentir una enorme molestia social por esa aprobación sin sentido social, los efectos ya se materializan en diferentes estados del país.
La Reforma Energética constituye una auténtica zancadilla al patrimonio nacional, no hay duda que México debe ser una nación competitiva en el orbe, pero lo que pide a gritos nuestro país es una asepsia institucional, acabar con los altos índices de corrupción en todos los niveles de gobierno –México se ubica en el lugar 106 de los más corruptos, de un universo de 177- los ejemplos son realmente alarmantes. Los gobiernos estatales manejan recursos públicos con total discrecionalidad y sin rendición de cuentas, el último caso lo personifica el gobernador de Chiapas quien, para “difundir” su primer informe, erogó 10 millones de dólares en publicidad y lo peor es que nadie tiene la capacidad de sancionarlo. Los congresos locales se han convertido en verdaderas “oficialías de parte” de los gobernadores, gracias a los “extras” adicionales que transitan del Ejecutivo al Legislativo.
Recientemente la revista Forbes hizo pública una lista de los 10 personajes mexicanos que se perciben como los más corruptos, entre ellos: el primer lugar lo ocupa la maestra Elba Esther Gordillo; en el segundo lugar se encuentra Carlos Romero, líder del sindicato petrolero; el tercer lugar es para Raúl Salinas, hermano del expresidente Carlos Salinas; el cuarto lugar es para Genaro García, extitular de la Secretaría de Seguridad Pública; el quinto lugar es para Andrés Granier, exgobernador de Tabasco; en ese mismo orden continúan los exgobernadores Tomás Yarrington, Humberto Moreira, Fidel Herrera, Arturo Montiel y la exvocera presidencial del PAN, Alejandra Sota. Imagínense cuanto corrupto que anda como si nada, en su mayoría del PRI y, muchos de ellos, hasta con cargos políticos o administrativos vigentes. Cómo estarán las cosas de ridículas al querer hacer “reformas de gran calado”, cuando con toda impunidad hay un grupo de políticos y funcionaros corruptos que conducen los destinos del pueblo mexicano, no hay conexión entre lo que se dice y se hace.
Otra prueba más es la falacia con la que aprobaron la Reforma Energética, bajo el argumento de que bajaría la luz, gasolina, gas, los salarios tenderían a mejorar y las inversiones caerían en cascada. La realidad confirma todo lo contrario, la luz sube, la gasolina tiene el mismo comportamiento y, en general, los productos de mayor consumo ven elevados sus costos.
En el contexto local, Tlaxcala llevó a cabo la renovación del Congreso Local y las alcaldías que conforman su sistema político-administrativo. En las distintas Tomas de Protesta abundó la filigrana gramatical a favor de la Transparencia y Rendición de Cuentas, pero lamentablemente la mayoría de diputados y alcaldes no cumplió con la responsabilidad de presentar su Declaración Patrimonial. Se registró un rendimiento MENOS CERO en ese pequeño requisito frente al alud de corrupción en el que vivimos, toda vez que poseemos una riqueza de casos provistos con evidencias contundentes sobre la forma en que concluyen sus encargos las autoridades salientes.
Lo importante es saber con cuánto entran las distintas autoridades, dado que durante tres años serán albaceas de recursos públicos y, como hemos sido testigos, en el transcurso del trienio los bolsillos son poseídos por levadura de soberbia y adicción a lo ajeno.