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Domingo, Enero 4, 2015

El fin de año 2014 es y será un nuevo punto de partida para la vida política, económica y social de nuestra patria. El año que fenece será referente indiscutible de efemérides y de una nueva historia en donde la sociedad civil juega y jugará un papel decisorio en la neodinámica de las actuales circunstancias. Los primeros cimientos han sido colocados y ahora hace falta fortalecerlos y no cejar en todo ese portento de energía colectiva que ya dio muestras de enfrentar, sin titubeos, la infinidad de agravios patentados por la clase política.

El año que concluyó deslizó las cortinas de los secretos indecorosos y pusilánimes que se entretejen entre los detentadores del poder político con los poseedores del dinero privado. Las lecciones fueron en extremo didácticas y contundentes, ahora sí con manzanitas nos explicaron la praxis de la corrupción ejercida en los más altos niveles del poder.

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El Momento Mexicano dejó su huella imborrable en 2014, afortunadamente ese momento correspondió asumirlo a la población civil y sus consecuencias siguen contagiando a millones de mexicanas y mexicanos que reprueban por unanimidad al actual gobierno.

La zaga de corrupción sigue y sigue, no se detiene y cada vez más lo que eran rumores pasaron a la categoría de hechos perfectamente corroborados. La mayoría de ellos con etiqueta priista, encabezando la cúpula de tan deshonrosa pirámide el presidente de la República y su señora esposa. Los demás forman parte del gabinete federal, otros tantos ocupan los cargos públicos de gobernadores, diputados federales y/o locales, presidentes municipales y todos aquellos que ostentan una responsabilidad dentro de la administración en sus distintos niveles y poderes. Lamentablemente a México se le identifica con la escoria de la corrupción, no hay posicionamiento externo que vincule ambos conceptos. En el interior del país los jóvenes han demostrado también su hastío por los elementos que integran las estructuras gubernamentales, mientras la ausencia de oportunidades y mejores condiciones educativas simplemente son conceptos teóricos que se asoman en los discursos oficiales.

El caso de los 43 jóvenes de Ayotzinapa, es el estandarte nacional que provocó una sacudida de conciencias y que al parecer representa una primera dosis de exaltación social. Ahora viene una segunda dosis, por la vía electoral, que será suministrada por los millones de electores que tendrán la oportunidad de redefinir el mapa político en el Poder Legislativo federal y cuya fecha de concurrencia será el próximo 7 de junio.

Los padres de familia de los jóvenes de Ayotzinapa, en su último evento masivo, convocaron a no votar en junio y, según ellos, evidenciar un acto de repudio a la clase política. Un servidor es de los que no comparten tal postura, sin duda que en otro país, con mecanismos democráticos reales, los efectos podrían llevar un mensaje devastador para la élite política, sin embargo, en nuestro país significaría premiar a los principales causantes de la corrupción y el atraso social, es decir, a los políticos del PRI, en su mayoría.

Las tan cantadas Reformas Estructurales se toparon con los negocios privados que destaparon la cloaca de las verdaderas motivaciones de su aprobación, ahora con todos sus defectos el fantasma de la connivencia poder político y poder económico se observa con mayor nitidez. Somos testigos de cómo exfuncionarios se columpian de los cargos públicos a los puestos directivos de empresas trasnacionales y así se la van llevando. Verbigracia el expresidente de la República Ernesto Zedillo, quien en su mandato desmanteló ferrocarriles nacionales y ahora es un flamante directivo de una empresa estadounidense de esa rama de transporte. Casos como el de él hay innumerables, el contenido de un libro se convertiría en plural para intentar desmadejar tan corrupto entramado.

Otro descarado acto de impunidad del gobierno federal se materializó con la asepsia legal ofrendada a Raúl Salinas de Gortari, lo condecoraron con todos esos millones de pesos que sustrajo del erario público. Los pasaportes falsos que utilizó para realizar sus atracos fueron conjurados, ahora el señor goza de las mieles del poder económico producto de sus tropelías. En tiempo record de dos años de la presente administración federal la ropa sucia tricolor ha quedado implacablemente limpia, los anteriores ladrones de cuello blanco han sido entronizados como circunspectos patriotas y por ese camino de lavado y planchado están varios exgobernadores y otros tantos distinguidos militantes del PRI.

Por todos estos eventos y otros que son del dominio público, resulta inadmisible no participar en la jornada electoral del 7 de junio del año en curso. La fórmula consiste en salir a votar de forma nutrida, en lo personal sugeriría sufragar por Movimiento Ciudadano. Las correas de transmisión social deben ser a favor de la participación ciudadana, utilizar las redes sociales para mostrar los recursos públicos que son y serán desparramados por el PRI, en cada distrito federal electoral, y así continuar con su compra de conciencias y tener una Cámara de Diputados federal a modo con el propósito de seguir privilegiando a un pequeño grupito de amigos. La ciudadanía tiene en sus manos evitar más saqueos y emanciparse como la verdadera poseedora del poder soberano.

 

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