A menos de una semana de la jornada electoral...
.... podemos ver un panorama general donde las principales fuerzas políticas pueden mantener su posición, pero también la emergencia focalizada de otros partidos.
En el caso del PAN, la salida del grupo orticista que lo impulsó de 2004 a 2010, solo le augura alguna posibilidad real en la alianza obligada con el PAC en Huamantla, y una presencia incierta en Apizaco y Tlaxcala. Para el caso de los distritos su presencia se reduce a Chiautempan y Apizaco con márgenes inferiores de triunfo. Quizá en algunos municipios pequeños pueda alzarse con algún triunfo, donde ya los ha ganado, pero de dará más por la presencia de grupos locales.
El PRI tiene un factor en contra: el rechazo a las políticas del gobernador González Zarur, que indudablemente se verán reflejadas en la votación, pese a que se diga lo contrario. Este partido le apuesta más al manejo de recursos económicos y humanos desde ahora y en la jornada electoral misma. No es casual la detención de tracto camiones con cemento en Tzompantepec, Teacalco o Cuapiaxtla, a punto de distribuirse en comunidades proclives a la compra de votos, donde según se ha dicho, se levantaron listas de supuestos beneficiarios de programas de techo y piso, pero lo cierto es que no está claro a qué programas sociales pertenecen ni tampoco autoridad alguna ha enfrentado la situación, lo que conlleva a una aceptación tácita de que la distribución de materiales no tiene propósitos claros.
Además, la presión hacia servidores públicos, ante amenazas veladas de ser despedidos, conlleva a que muchos de ellos estén haciendo campaña con candidatos priístas, en las tardes y los sábados y domingos, de manera obligada, con pase de lista e, incluso, obligados a colocar propaganda en sus domicilios particulares o a entregar listas de supuestos votantes. Situación que al final le puede resultar contraproducente al priísmo, pues lo que se hace por obligación no implica convencimiento.
Sus niveles de competitividad no le auguran triunfos más que en algunos municipios medianos y pequeños, pues los principales municipios pueden ser ganados por otras fuerzas políticas. Sólo en los distritos puede tener un mayor posicionamiento que, al final de cuentas, es lo que más le interesaría al actual gobernador, para tener un Congreso del Estado más a modo en sus últimos tres años de ejercicio.
El PRD perdió una oportunidad importante de tener un mayor y rotundo resultado electoral, aprovechando su preferencia electoral del 2012, el descredito del PRI y del PAN, y la necesidad urgente de la población por tener un cambio en sus vidas. Los conflictos internos derivados de una pérdida de identidad ideológica, donde los intereses personales y de los grupos internos son los que afloran _por ello tuvieron alrededor de 30 impugnaciones en su proceso interno_, propiciaron una falta de unidad interna y, además, la movilidad de grupos municipales a otros partidos.
Pero lo más criticable del PRD, es que no tiene una dirección política capaz de generar una estrategia a mediano y largo plazo que lo posicione como un partido fuerte, dejando que sean las corrientes internas las que asuman liderazgos y candidaturas. La estrategia deja de ser partidista y se convierte en estrategia personal o de grupo, utilizando al partido solo para aspiraciones personales, lo que al final de cuentas puede llevar a espacios políticos sin propuestas programáticas ni ideológicas.
Será nuevamente en el sur del estado donde el PRD tendrá sus mayores logros, tanto en municipios como en distritos. Sin embargo, en la capital, en el distrito 12 y en Huamantla, también puede alzarse con algún triunfo.
Del Partido Verde Ecologista se ha visto un crecimiento en algunos municipios, como Apizaco, Tlaxcala, Amaxac y Panotla, y no sería extraño que, ante la utilización personal de las candidaturas, se alzara con algunos triunfos, lo que sería sintomático, ya que empezaría a pasar de un partido siempre en alianza con el PRI, a un partido con mayor identidad propia, aunque con triunfos personales.
El PT aspira más a lograr la suficiente votación para tener diputaciones plurinominales, que a alzarse con algún triunfo significativo en algún municipio o distrito. Chiautempan, pese a la conflictividad interna que generó la candidatura aliancista al interior del PRD, puede significarle la posibilidad real de ganar, más al PT que al PRD. En Apizaco, la candidatura PT-PRD sustenta sus esperanzas de triunfo en la personalidad del candidato, pero no se ve que sea suficiente. En ambos casos habría que preguntarse a qué partido responderían los posibles presidentes municipales aliancistas, al PT, al PRD, o a algún otro padrino.
Movimiento Ciudadano no tiene candidaturas fuertes, carece de estructura y, su mejor logro será alcanzar alguna diputación de representación proporcional. En el mismo caso está el Partido Socialista, que en algunos municipios ha “cachado” a disidentes de otros partidos, del PRD en específico, como en Zacatelco, donde tendría su mayor posibilidad real de triunfo.
El Partido Alianza Ciudadana está obligado a refrendar la presencia del grupo del exgobernador Héctor Ortíz. En alianza con el PAN cifra sus mayores esperanzas, y quizá en algún otro municipio ya gobernado antes a través del propio PAN. Su reto mayor es lograr diputaciones plurinominales, pues está en juego el liderazgo mismo de los hermanos Ortíz.
Sea cual fuere el resultado, el voto de castigo al PRI se siente desde ahora, y ello es un factor que hará competidas estas elecciones intermedias, ya que los ciudadanos tienen más libertad de decidir su voto. Las encuestas que conozco dan un alto porcentaje de indecisos o que no han querido manifestar su preferencia electoral, yendo del 32 al 38%, lo que implica que puede haber un alto índice de abstencionismo, que solo beneficiaría al PRI; el voto se decidirá en el último momento, o bien, que el voto ya está decidido y es un voto distinto, de preferencia disímbola, lo que conlleva a una elección competida.
El resultado que se obtenga será un preámbulo para el reposicionamiento de las fuerzas políticas de Tlaxcala en pos de la gubernatura, con un PRI sin cuadros fuertes pues los estará construyendo; con un PAN con una candidatura ya dibujada y que será disputada internamente; con un PRD con personalidades capaces de crecer y en crecimiento; con un PAC distribuido también en otros partidos, pero con una sola candidatura que no dejará opción a ninguna otra.
Igualmente, el resultado que se obtenga, no implica que el pueblo de Tlaxcala gane en mejores condiciones de vida; para que ello ocurra, sus posibles gobernantes deben dejar de lado sus ambiciones personales, deben dejar de ver al espacio del poder público, como espacio de poder personal, de privilegios y de enriquecimiento, de lo contrario, seguirá habiendo elecciones competidas, pero gobiernos incapaces de desarrollar a nuestra entidad. Los ciudadanos tendrán la última palabra.
JULIO 2, 2013.