Lejos están los días en los que nuestro querido estado sea nota nacional por temas de relevancia social...
Lejos están los días en los que nuestro querido estado sea nota nacional por temas de relevancia social, de desarrollo, de acciones que conlleven al escenario de prosperidad. Tlaxcala a pesar de los pesares sigue siendo, para muchos mexicanos, una entidad desconocida intrínsecamente y peor aún lo poco generado resulta no muy favorable.
Estamos a unos meses de llevarse a cabo otra edición de la más importante feria estatal y pareciera que fue ayer cuando, con todo EUFEMISMO, nos endilgaron la insana idea de que la presentación del Tenor Plácido Domingo pondría al estado en la constelación mundial. Es el mes, el día y la hora en que ni siquiera sabemos de los estados financieros de las dos ediciones ya consumadas y administradas por un mismo patronato. Del mismo modo esa presentación millonaria, pagada con recursos del erario público, no surtió los efectos deseados en la detonación de la economía, fue un simple "affair" de la vigente administración estatal.
Las misiones al extranjero promovidas por el gobierno estatal no han surtido ninguna gesticulación al tan deteriorado rostro del empleo local, la planta productiva por el contrario se ha contraído por la inexistencia de una política industrial eficaz. Ejemplos se acumulan día a día, el emporio Nestlé uno de ellos, por otro lado se ubica clorobencenos y así sucesivamente.
La información que sí es recurrente resulta tener efectos nocivos para la sociedad tlaxcalteca, las últimas hacen alusión, por mencionar algunas, a la sentencia dictada a favor de la Universidad Autónoma de Tlaxcala (UAT) y contra el gobierno estatal en torno a la denominada Plaza Bicentenario, ahora que la UAT litigo por tres años la posesión del inmueble resulta, no tontamente, que ya no es de su interés. El balance de la disputa producto de "egos personales" prolongará, en nosotros y generaciones futuras, la convivencia con deudas públicas y morosidad en la modernización que reclama Tlaxcala.
La entidad se ubica en el "Top Ten" de los estados donde el empleo informal domina la escena, así como la inestabilidad laboral prevaleciente en los existentes, es decir, la brújula en Tlaxcala está totalmente averiada. Tema muy socorrido en el plano nacional e internacional, por cierto no tan agradable, el relativo al delito de Trata de Personas, de él se han realizado amplios documentales, investigaciones, estudios, análisis, han acudido a nuestras tierras multitud de "Doctos" en la materia, se han desplegado sendas escenografías oficialistas para abordar el tópico pero sin saldo social a favor.
En menos de quince días brotaron como epidemia las Guardias Comunitarias en territorio tlaxcalteca, la primera en Papalotla y continuaron en El Carmen Tequexquitla y Cuapiaxtla. No hay que buscar mucho para encontrar las respuestas, la inhabilidad del gobierno estatal para tratar los asuntos sociales es la primordial. Un gobierno apegado al sedentarismo para atender las demandas colectivas muy difícilmente podrá atemperar la insatisfacción acumulada por años, la falta de tacto y sensibilidad de la estructura orgánica del actual gobierno denota Ausencia de Criterio para gobernar a una sociedad, "se ve y se siente" la efectividad para gobernarse entre ellos mismos y mantener su amplio menú de privilegios personales y políticos.
Las Guardias Comunitarias, que tuvieron su génesis en el hermano estado de Michoacán, se han extendido por todo el país ante el legítimo derecho de reclamar la garantía constitucional de Seguridad Pública. El cansancio social también tiene un límite, y ese límite lo establece la propia autoridad al ejercer prácticas dilatorias ante las demandas sociales o, en su caso, al no tener la capacidad para enfrentar y resolver eventos que van marcando la agenda colectiva.
El surgimiento de Guardias Comunitarias en Tlaxcala evidencian el fracaso del gobierno estatal en la operación de sus políticas públicas, obedecen a la desarticulación entre el nivel estatal y municipal, no hay elementos que vinculen la corresponsabilidad de facultades y responsabilidades.
Otra estampa del "cinismo oficial" la profirió el presidente municipal de Tlaxcala capital, al señalar que si la población quería mayor seguridad que contratará a su propia vigilancia. No hay duda que son las propias autoridades las promotoras de la insubordinación social y celebro que día a día se vaya consolidando ese despertar ciudadano.