OPINIÓN

El imperio del bache en tlaxcala capital

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Lunes, Octubre 6, 2014

El caso suscitado en la comunidad de Ayotzinapa en el municipio de Iguala, Guerrero., muestra la total degradación social que vive nuestro país, sobre todo en las instituciones gubernamentales. No importa el nivel del que se trate, Federal, Estatal y/o Municipal, el descrédito alcanza a todas por igual. El cambio de gobierno federal no se ha dejado sentir  y para muestras el último de los hechos sumamente lamentables como el ocurrido en el hermano estado de Guerrero, siendo concurrente con la ejecución perpetrada en el municipio mexiquense de Tlatlaya. En ambos casos los protagonistas resultaron pertenecer a las instituciones oficiales, por un lado miembros integrantes de la policía municipal de Iguala y, en el otro, por fuerzas castrenses.

En el caso de Ayotzinapa se observa que la furia con que se ejecutaron a los estudiantes provenía de una mentalidad saturada de perversión, desde el momento en que fueron interceptados en el centro del municipio de Iguala el rencor con aroma a pólvora no se hizo esperar. Conforme pasan los días, la información proporcionada revela que el crimen organizado alcanza niveles inhumanitarios. El país se encuentra totalmente contaminado, los virus son tantos y tan variados que difícilmente se puede concebir idea alguna de prosperidad e paz social.

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En Tlaxcala la situación de corrupción es cada vez más evidente y raya en el cinismo certificado, sin dejar de afirmar que también los casos de crímenes dantescos no han sido aclarados, por el contrario su destino ha sido la fosa común de la amnesia institucional.

Como si fuera una señorita con figura perfectamente esculpida, la corrupción se pasea sin el mayor recato por todas las calles del estado, municipios y comunidades. La muy coqueta anda deambulando sin el menor recato, mostrando sus mágicos atributos irrumpiendo las incontenibles “ganas” de los políticos y funcionarios para extender sus manos voraces y ultrajar las arcas públicas. Los lenones de la corrupción, eso sí bien vestiditos, dan muestras de ser “políticos” o “funcionarios” con altos estándares de “valores éticos y morales”.

En este caso se puede encuadrar al “presidente municipal” de Tlaxcala capital, quien con sus ya casi 10 meses de gestión da muestras contundentes de su ambición por el dinero público y ser un CONVENENCIERO para interpretar la Ley. El cambio del régimen municipal priista por el panista no ha rendido frutos, la película protagonizada por el anterior sigue con el mismo guion y al parecer es de largometraje. Lo único que se modificó fue al protagonista, pero con las mismas características siniestras que el antecesor.

Lamentable observar a la ciudad de Tlaxcala en total abandono, los servicios públicos resultan paupérrimos y degradantes. La pregunta que surge es: ¿dónde está la famosa coordinación de niveles de gobierno?, no hay visos de esa tan demagógica afirmación que abarrota los discursos en ceremonias oficiales.

La presente administración municipal resulta muy edulcorante, transita entre la superficialidad y banalidad. La famosa Tarjeta Activa no rinde los frutos de la infinita lista de “Compromisos” ahí asentados: útiles escolares, cuota de padres de familia, zapatos deportivos, uniformes escolares y apoyo alimentario. El túnel de la demagogia es muy, pero muy largo y no hay chispa de luz para concretar en la realidad la bola de mentiras proferidas por el “Señor Alcalde”. Lo que sí se activo fue la Transa.

Tlaxcala capital parece estar compitiendo, en el Récord Guinness, por alcanzar la cúspide del pódium y lograr la presea dorada de la ciudad con más baches. No hay calle que carezca de esas fosas, la nomenclatura abarca desde las principales calles del centro de la ciudad hasta la totalidad de comunidades y delegaciones. Lo peor de todo es que tristemente la historia para acallar a regidores se repite nuevamente, no hay voces disidentes a las tropelías del presidente municipal.

De reconocer es la actitud asumida por la Síndico municipal, única funcionaria que ha plantado cara ante las truculencias del Alcalde. Y, mientras tanto, los baches extienden su presencia a ritmo de los Ángeles Azules.  

Hipótesis única: “Estará esperando, el presidente municipal, la próxima primavera para cubrir esos baches de amplía longitud y extensa profundidad”.

  

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