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Hace poco los monitores de millones de familias en el país eran inundados de promesas preelectorales, por parte de ahora Presidente de la República, manufacturándose una inmensa masa de promocionales que anunciaban a la persona poseedora de las fórmulas para resolver todos los flagelos insertos en la sociedad mexicana. El PRI aparecía como un nuevo producto político para curar todas las enfermedades, no hubo empacho para criticar acremente los 12 años de gobiernos panistas. En los dos primeros años de la actual gestión se trabajó a marchas forzadas para concretar las tan llevadas y traídas Reformas Estructurales, iniciando tal proceso al través del llamado Pacto por México, suscrito por los tres principales partidos políticos (PRI, PAN y PRD), logrando su materialización legal en las cámaras de diputados y senadores.
El gobierno federal implementó una campaña mediática a nivel internacional con el propósito de alardear la apertura del sector energético, al grado de catalogar al Presidente como el SALVADOR de MÉXICO. De modo simultáneo varias agencias internacionales, de alto nivel informativo, elevaban los logros de la nueva administración priista, sin embargo, todo ese encanto fue cayendo precipitadamente a partir de las revelaciones de la famosa Casa Blanca y cuya autoría le correspondió a la periodista Carmen Aristegui, quien a la postre fue defenestrada del espacio radiofónico que por años tuvo el valor de denunciar los malos actos gestados por la clase gobernante, pero en esta última ocasión la Casa Blanca significó el inició de la catástrofe que sufre el gobierno peñanietista.
La fuga de película del capo de capos, “El Chapo” Guzmán, fue otro episodio que significó un duro golpe propinado en el mero rostro del gobierno priista y cuyos argumentos los dejaron muy mal parados. En tal evento han prevalecido las contradicciones oficiales y las escondidas de funcionarios responsables del ramo de seguridad.
El caso lamentable de los estudiantes de Ayotzinapa son otra herida abierta y cuyos resultados siguen siendo irrisorios, carentes de sustento medianamente creíble. Conforme pasa el tiempo se evidencia el encubrimiento del Ejecutivo Federal sobre el principal sospechoso de la tragedia, siendo nada menos y nada más que el Ejército.
Los asesinatos a periodistas también han resultado ser el talón de Aquiles para la administración federal, los reportes internacionales no titubean en señalar a México como el país más peligroso para ejercer tal profesión. Lo sucedió en la Colonia Narvarte de la ciudad de México, DF., con el múltiple homicidio muestra la animadversión que provocan los periodistas independientes a los designios del oficialismo. Todo parece indicar, según las declaraciones del Jefe de Gobierno del DF., que el futuro del lamentable acontecimiento será enviado a la bodega de la desmemoria y, mientras tanto, proseguirá el discurso de “hacer valer el Estado de Derecho”, del “caiga quien caiga”, “todo el peso de la Ley a las o los responsables”, bla, bla, bla, bla, bla, bla, bla, bla,bla. Mientras tanto en el palacio de gobierno del estado de Veracruz la calma retoma su lugar, del cual nunca se ha ido y su amiga la impunidad bien presente.
Otra para divertirse, resulta que el Secretario de Hacienda, Luis Videgaray, “aseguró” que a pesar de la debilidad del peso frente al dólar la economía está más fuerte que nunca. El hombre de los doctorados internacionales en economía nos brindó el siguiente diagnóstico: “tenemos una depreciación del tipo de cambio al mismo tiempo que tenemos la inflación más baja en 50 años, que el desempleo está bajando, que tenemos cifras récord de creación de empleos formales en el IMSS”. El buen Chato, “Cantinflas”, se queda corto ante tales explicaciones.