OPINIÓN

Los 7 mineros atrapados

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Miércoles, Octubre 14, 2015

Todos, en alguna etapa de la vida, debemos asumir algún tipo de liderazgo más allá de tener cargo o no. Para ser un líder, dicen las decenas de manuales, no se necesita tener cargos privados u oficiales.

La connotación de líder también se ha distorsionado, se le ha dado un falso parentesco con la política; sin embargo, para generar la sinergia para que otros se integren a tus ideas, ideales, sueños y conquistas, basta perseverar, tener la meta clara al final de camino y no parar hasta conseguirlo.

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De manera adelantada, le puedo asegurar que la única forma de salir desde las catacumbas de la vida es bajo el sistema revolucionario (no institucional) de desarrollo, es decir, generando micro cosmos de personas en su negocio, empresa, en su familia, donde cada miembro ejerza a su vez, en cierta medida, un tipo de liderazgo.

En una organización, lo mismo de taxistas que de burócratas, de obreros o de campesinos, se requiere de jerarquías aceptadas y reconocidas por todos; se trata también de mantener cierto orden y de símbolos "exotéricos", en el peor de los casos. Por muy compleja que sea su naturaleza, se puede lograr poner el orden en el caos. Principio universal.

Todos los trabajos son importantes. Mi madre me decía que incluso un bolero que hace bien lo que le toca, se convierte de pronto en el líder de ellos, además de que seguramente verá aumentados sus ingresos debido a las ganas y a su preocupación por lustrar mejor que nadie cada zapato que le pongan enfrente.

Ya Jorge A. Meléndez dio algunos pincelazos sobre las 33 lecciones para una crisis. Resumida su postura, en alusión a aquella película donde 33 mineros son rescatados con vida en una mina de Chile. Más allá de las carteleras llamativas y las palomitas con doble mantequilla, aquel periodista desatacó las pequeñas grandes enseñanzas de los líderes que lograron mantener y sacar con vida a estos seres humanos atrapados por 69 días, aun en contra de todos los pronósticos.

El desorden y el caos se controla con actitud sin dejar de utilizar el menor recurso alcanzable. En situaciones de emergencia, incluso una lámpara o una navaja fueron determinantes para seguir con vida en aquella tragedia. Los aliados financieros y la creatividad tampoco se quedaron dormidos, pues tras una emergencia los problemas pueden seguir reproduciéndose fácilmente.

No escuchar jamás el canto de las sirenas y, sobre todo, saber distinguir que lo verdaderamente importante no es el líder sino el equipo. Esa es la clave de todo.

Lo anterior, para efectos de chascarrillo, de perder el tiempo si usted quiere, pero también, en lo formal, para solicitar, como ciudadano, al secretario general del Ople en Tlaxcala, servirse recortar, imprimir, burilar, transcribir o hacer un "screen shot" desde su celular a todo lo anterior, así como circular por duplicado a cada uno de los nuevos integrantes del Instituto Tlaxcalteca de Elecciones, para efectos de estimular en cada uno y hacerles entender, que su trabajo no termina con tener nombramiento, todo lo contrario.

De paso, si no es mucho pedir, para recordarles que nadie irá a hacer su trabajo, nadie les gestionará un quinto y mucho menos tendrá la cortesía de presentarlos ante los actores políticos que, mínimamente esperan saber de qué madera están hechos cada uno de ellos. Por último, suplicarle comedidamente al mismo poseedor de fe pública en materia electoral que, en el peor de los casos, les recuerde lo que el filósofo Juan Gabriel diría al caso concreto: "el tiempo pasa y él nunca perdona, ha hecho estragos en mi gente como en mi persona..."

Y como el tiempo es malo y muy cruel amigo, nomás por quitarles el sueño, sírvanse leer, al menos, el artículo 105, fracción II, inciso F, párrafo tercero, de la Constitución Federal. Nomás para saber si las leyes secundarias locales que lleguen a actualizar los señores diputados, más allá de su inconstitucionalidad, deban ser aplicadas o no. Gracias.

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