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Mientras en la mayoría de los estados de la República la reforma político-electoral es una realidad, en Tlaxcala su diseño legislativo se encuentra en calidad de plagiado por algunos legisladores, atendiendo los intereses sectarios del titular del Poder Ejecutivo local.
Sin duda alguna urge modificar el marco legal para la celebración de las elecciones locales en ciernes, comicios que ya han iniciado en el terreno con la suficiente antelación. Las elecciones del próximo 7 de junio son la antesala para la gran batalla del próximo año 2016, cuyos cargos a renovar incluyen los poderes Legislativo y Ejecutivo, así como municipios y las presidencias de comunidad. Habrá toda una modificación al aparato político-administrativo de la entidad federativa y ya se observan, desde ahora, los movimientos de los distintos grupos en la geografía tlaxcalteca.
Uno de los principales pretextos es la reducción de 32 legisladores, ahí es donde se ha centrado la discusión mediática, ni pa´ tras ni pa´ delante. En lo personal creo que lo primero sería realizar un riguroso ejercicio de transparencia en el Congreso Local vigente, para conocer: productividad de cada uno de los legisladores, percepciones y prestaciones de cada uno de los congresistas, platillas de personal de base y sindicalizado, presupuestos debidamente desglosados capítulo por capítulo, entre otros rubros. Pormenorizando los conceptos anteriores se podría ir mixturando una reducción, pues de nada serviría disminuir sin tener claridad de los beneficios. Hasta la fecha las frases son muy cortas acerca del tema, pero no hay una propuesta que diseccione lo existente y el escenario futuro, no hay contrastes lo suficientemente detallados.
Increíble resulta escuchar los pobres argumentos acerca de las 22 plazas formalizadas en la presente legislatura, entre los diputados se pasan la pelota ardiente y nadie la quiere apagar dando puntual respuesta. Si no pueden aclarar el tema de los nuevos sindicalizados, mucho menos podrán estar en actitud de disertar sobre los pormenores de la reforma constitucional en materia político-electoral.
La fracción priista, filial del Poder Ejecutivo, ha desplegado todo un rollo tupido en demagogia, retórica, choro que, para los tiempos actuales, resulta un comic con categoría de baratija. Al escuchar los “razonamientos” tricolores para reducir el Congreso se desprenden microtesis carentes de sustentabilidad política, económica y social, no hay tesis debidamente confeccionada que acredite los dichos. Es evidente que la fracción del PRI no cuenta con los argumentos suficientes para hacer viable la propuesta de reducción, sus acciones en iniciativas aprobadas por la vía fast-track los colocan como charlatanes legislativos.
Es imprescindible configurar la legislación local que la haga concurrente con la legislación federal y celebrar, en el mediano plazo, una sola elección en la que se elijan al presidente de la República, senadores, gobernadores, diputados federales y locales, presidentes municipales y de comunidad.
El Organismo Público Local Electoral (Ople), sustituto del Instituto Electoral de Tlaxcala, ya inició sus procedimientos para su integración y tenerlo estructurado entre junio y/o julio. El Instituto Nacional Electoral ya emitió la convocatoria respectiva para que acudan todas y todos los aspirantes a formar parte del Ople Tlaxcala, esperando que el árbitro local electoral sea lo más autónomo posible, lejos de las tentaciones y caricias de los partidos políticos.
El gobernador del estado también tiene muy “metidas las manos” en la famosa reducción de diputados, por la irrebatible situación de perder el control del Poder Legislativo Local y entrar a una etapa de sufrimientos al dejar de ser titular del Poder Ejecutivo. Una mayoría distinta al PRI podría exhumar expedientes comprometedores y llamar a cuentas, entre otros al propio gobernador.
Todos los ingredientes para la elección de 2016 se encuentran ya en la cocina, listos para su preparación y entrar al proceso de cocción. Posterior al 7 de junio del presente año, la etapa de prender cohetes será vertiginosa y con demasiada estridencia.